En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 102

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

La Gracia a los Gentiles
Mateo 15:21-39

Expulsando un demonio de una muchacha gentil
Mateo 15:21-28

La madre de ella se acercó a Jesús a pesar de su raza y religión.
Mateo 15:21-22

15:21-22: “Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio”.

Existe un número de razones que se han sugerido del porqué Jesús se fue de Galilea hacia la parte noroeste de Israel bordeando Fenicia. Una de las explicaciones más posibles es que Él quería ir con Sus discípulos a un sitio que estuviera alejado de toda la oposición oficial a Su ministerio. Marcos en realidad nos dice que Él “entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse” (Marcos 7:24). Desde Mateo 4:24se difundió su fama por toda Siria”, por eso no debe de sorprendernos que esta mujer de Canaán estuviera enterada, o como Marcos le llama, “griega, y sirofenicia de nación”.

Cómo y cuándo es que ella se enteró del significado del título mesiánico, “Hijo de David” no se menciona, excepto que al final de Mateo 4 Él predicaba el “evangelio del reino” además de su ministerio de sanidades milagrosas. Entonces es lógico suponer que había gentiles entre las personas que le fueron presentadas en ese momento.

Sin embargo, la cuestión del uso del título mesiánico permanece siendo un poco curioso. Ciertamente ella no tenía ninguna afirmación que hacer sobre Él al no estar relacionada con los pactos judíos, pero sí puede haber escuchado sobre ello, y posiblemente aun haya visto la expulsión de demonios por Jesús en su visita previa a Siria. En el peor de los casos Jesús podía haber rehusado la petición de ella, pero en el mejor de los casos, Él pudo haber respondido a su petición por misericordia hacia su hija poseída por un demonio.

La madre de la muchacha insistió a pesar del silencio de Jesús.
Mateo 15:23-24

15:23: “Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros”.

Aparentemente la mujer se dirigió a Sus discípulos pidiendo su ayuda después de que Jesús no le respondió. Su insistencia al acercarse a los discípulos se muestra en su petición para que Jesús haga algo. La palabra “rogaron” es un participio imperfecto (erotáo, Strong G2065, interrogar, hacer preguntas) que infiere una petición repetida.

Más aun, el tiempo presente de “clamaba” también hace énfasis a una acción continua. ¿Querían los discípulos que Jesús la despidiera sin responder a las necesidades de su hija? Pareciera ser lo opuesto porque ellos mismos sin duda habrían expulsado ese demonio para detener su clamor, (krázo, Strong G2896, gritar, llamar a gritos).

Tomando todo esto en cuenta, pareciera justo concluir que los discípulos no podían expulsar ese demonio de la misma manera como no pudieron hacerlo después que bajaron del Monte de la Transfiguración en Mateo 17:16-20).

15:24: “El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Esta respuesta está dirigida a los discípulos para explicar Su silencio. Jesús no estaba necesariamente probando la fe de la mujer, como tampoco estaba reprendiendo a Sus discípulos. Su misión a la casa de Israel no estaría completa sino hasta Su crucifixión y muerte, a pesar de que se le habían opuesto y Él había sido rechazado por ellos.

La madre de la muchacha apeló a pesar de la reprobación
Mateo 15:25-27

15:25-27: “Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos”.

Una vez más la escena gira hacia la mujer la cual continúa siguiendo a Jesús y se postra frente a Él en un acto de adoración. Sin embargo, esta vez, ella no utiliza el título de “Hijo de David” sino simplemente el de “Señor”, y le pide Su ayuda. A pesar de que Él no le da una respuesta en ese momento, eso aun queda dentro de los confines de Su misión a Israel, llamándolos “hijos” contrariamente a los gentiles a quienes designa como “perrillos”.

La mujer sirofenicia manifestó una comprensión que es única sobre esas palabras de Jesús, ya que ella no estaba negando su parte entre los “perrillos” (kunárion, Strong G2952, cachorro, perrillo). Tanto Jesús como la mujer utilizaron el diminutivo de perrillo, lo cual significa un perro casero, o doméstico, en vez de un perro salvaje de la tierra. No es ningún secreto del odio que existía entre los judíos y los gentiles aun hasta ese extremo. (Nota: Todavía, ¿verdad?) Pero Jesús les mostró compasión a todas aquellas personas que se le acercaban en fe.

Su fe inmutable fue bien recompensada; su hija fue sanada.
Mateo 15:28

15:28: “Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora”.

A pesar de que ella no podía apelar a Él como “Hijo de David” como cumplimiento del Pacto Davídico, sí podía pedirle ayuda como “Señor” en base a la promesa del Pacto con Abraham, “serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3). Ya sea que ella conocía esa promesa o no, es irrelevante; Jesús sí la conocía, y les ministraba a muchos gentiles en Decápolis después de esa ocasión. E igual que el centurión romano en Mateo 8:5-13, ella fue elogiada por “su gran fe” y fue recompensada con la curación de su hija en esa misma hora.

En el cumplimiento de los tiempos, muchos millones personas gentiles van a creer en un Señor crucificado y resucitado y estarán listas para ir al cielo.

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