Cristo Vive en Mí – Segunda Parte

 

Cristo Vive en Mí Segunda Parte

Estudios en

Por: El Dr. Wayne Barber; © 2004

 

Pablo está testificando que en la salvación hubo una muerte, una sentencia de muerte a nuestro derecho a vivir como queramos, esa sentencia fue firmada en la salvación. Nuestro derecho a vivir como queríamos fue eliminado. Pablo está diciendo que la Ley ya no es tu amo, más bien el Señor Jesús es ahora tu Amo. Al venir Cristo al corazón de Pablo, eso rompió su espíritu independiente a vivir como él quería.

 

Cristo vive en mí

Vayamos a Gálatas 2, y vamos a continuar en el versículo 20, donde nos quedamos la última vez, y vamos a ir al versículo 21. Pues no hemos terminado con esto,  hay mucho aquí. La última vez vimos la proclamación que hizo el apóstol Pablo en el versículo 20, algo muy poderoso. Y cada uno de nosotros podemos decir lo mismo si somos creyentes. Él dijo: “He sido crucificado con Cristo”. Una proclamación poderosa.

Ahora, ¿Qué quiere decir con eso? Él está testificando que en la salvación hubo una muerte, una sentencia de muerte a nuestro derecho a vivir como queramos, esa sentencia fue firmada en la salvación. Nuestro derecho a vivir como queríamos fue eliminado. Pablo está diciendo que la Ley ya no es tu amo, más bien el Señor Jesús es ahora tu Amo. Al venir Cristo al corazón de Pablo, eso rompió su espíritu independiente a vivir como él quería. La proclamación es: hemos sido crucificados con Cristo. El gran “yo” ha sido sacado de la ecuación y ahora estamos identificados con el Señor Jesucristo. Estábamos en la cruz con Él, hemos sido levantados para caminar en la novedad de Su vida.

Bueno, esa es la proclamación, pero también vimos la paradoja que él dice en el versículo 20, cuando dice: “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí”. ¿Alguna vez has pensado en el intercambio divino que tiene lugar cuando conocemos a Cristo como nuestro Señor y Salvador? Verás, todo lo que somos es cambiado por todo lo que Él es. No sé si has entendido eso todavía o no. Lo único que puedo ofrecer a Dios es mi pecado, mi orgullo y mi egoísmo. Eso es todo lo que puedo ofrecerle, no hay nada bueno dentro de mí, sí, no hay nada bueno. Venimos como mendigos, pobres de espíritu, como Mateo 5 nos habla, incapaces de ayudarnos a nosotros mismos. “Oh Dios, no tenemos nada que ofrecerte sino nuestra pecaminosidad.” Y Dios dice: “Gracias, eso es todo lo que quiero, ahora permíteme que cambie tu pecaminosidad por todo lo que Yo Soy.” Verás, eso es lo que Pablo está diciendo. Él es una persona nueva; Cristo ha venido a vivir en él. Cristo llevó nuestra túnica de humanidad pecaminosa a la cruz para que pudiéramos usar Su manto de justicia.

Ahora, no olvidemos el contexto en el que él dice esto. Los versículos 11-18, el apóstol Pablo ha tenido una confrontación con Simón Pedro. Simón Pedro cometió un error, se dejó persuadir por aquellos judaizantes que llegaban a Antioquía. En Jerusalén había actuado correctamente e hizo bien; Él defendió el evangelio de la gracia, dijo que no había nada que debía agregarse al mensaje que Pablo estaba predicando al mundo gentil; Ya sea para el judío o para el gentil, el mensaje es que Cristo es todo lo que necesitamos. Pero cuando los judaizantes llegaron a Antioquía, Pedro se atemorizó, estaba aterrorizado de ellos por lo que podían hacer a su reputación; De cómo podrían arruinar su testimonio; Sobre lo que pudieran decir de él; Y se acobardo. Paul tuvo enfrentarlo y le dijo: “Pedro, no has dicho nada, pero por tus acciones has hecho una declaración no verbal, y has tomado partido con estos judaizantes, lo que significa que te estás contradiciendo. Y todo lo que has estado diciendo a los gentiles ahora no significa nada, porque ahora estás diciendo que te has colocado bajo la ley según la perspectiva de ellos.

Y en el versículo 18, el apóstol Pablo, después de hablar con Simón Pedro, comienza a hablar en primera persona. A pesar de que es un mensaje sobre el cual Pedro debe de recibir, Pablo dice en primera persona: “Porque si reconstruyo lo que una vez destruí, me demuestro como un transgresor”. Pablo dice: “Yo destruí algo cuando vine a ser un creyente, mi derecho a vivir como yo quisiera, morí a esa vieja manera religiosa, la Ley ya no forma parte de mi vida; El Señor Jesús es ahora mi Dueño. No puedo regresar y ponerme bajo la ley. Pedro, qué has hecho, has reconstruido lo que una vez habías destruido.” Pablo dijo: “Yo no voy a hacer eso, Cristo vive en mí, he encontrado una nueva manera de vivir. Encontré, no un conjunto de reglas, pero encontré a Aquel que dio ese conjunto de reglas, y Él vino y cumplió con todas esas normas y ahora vive en mí. ¿Por qué querría volver a vivir bajo ese conjunto de reglas? Prefiero caminar en relación con Él.”

Ahora, no he hecho esto en un tiempo, pero sabes, voy a quitarme el abrigo. Este abrigo no puede hacer nada por sí mismo. No sé cuántas veces he usado esto y voy a seguir usándolo hasta que Jesús regrese. Este abrigo no puede hacer nada por sí mismo, la Ley no puede producir lo que exige. ¿Por qué? Porque Pablo era débil y no había nada bueno en él, él no podía alcanzar la justicia que Dios exigía. Así que aquí tenemos ese viejo abrigo, simplemente no puede hacer nada.

Sin embargo, si me pongo este abrigo puede hacer todo tipo de cosas, puedo ver como esta manga se alza. ¡Lo pueden ver! Se puede levantar. Pero sabemos porque es que esta manga se puede levantar, no es por el abrigo en sí; Es por la vida que está dentro del abrigo. Ahora, ¿Quieres la religión? ¿Quieres volver a ponerte bajo el viejo conjunto de reglas, las cuales te dicen que tienes que hacer esto y tienes que hacer  lo otro y que tienes que lograrlo por ti mismo? ¿O te gustaría tomar lo que Dios te ha dado? Todo lo que podemos ofrecerle es nuestra incapacidad y lo que Él nos ofrece es Su capacidad para poder vivir la vida. Es Jesús que vive en y a través del creyente, lo que es tan natural como el respirar. Pero, para anular esto, solo tenemos que decirle “No” a Él, y volver a vivir bajo Ley, y no es cuestión de que lo activemos, es cuestión de apagarlo.

¿Sabes? No sé si alguna vez lo has pensado, pero con la electricidad pasa así. Cuando conectas una línea de alimentación a un receptor de energía y lo enciendes en casa, nadie te dirá que la corriente está activa, a no ser que enciendas el interruptor que está en la pared, si no lo enciendes, está apagarlo. Lo ves, siempre tenemos invertido esto. “Oh, Dios danos poder”. Y Dios dice: “Ya te he dado todo lo que necesitas, el problema es que tienes apagado el interruptor. Has escogido no disfrutar del poder que te he dado” Lo ves, la religión apaga el interruptor.

Si lográramos entender que en el momento en que decidimos que somos lo suficientemente arrogantes y lo suficientemente buenos como para hacer algo por Dios, es entonces cuando apagamos el interruptor. Si no puedes ver esto, ya no puedo hacerlo más claro, pues has de escoger una u otra manera. No hay término medio. Las dos no pueden coexistir pacíficamente, y eso es lo que Pablo está diciendo a Pedro. No puedes hacer eso, y hace esta proclamación, “Estoy crucificado con Cristo”, y es en ese maravilloso contexto que Pablo muestra a Pedro dónde es que está equivocado. “He sido crucificado con Cristo”.

Luego nos habla de una paradoja. Y la paradoja es: “Y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí”. ¿Has entendido esto en tu propia vida? Si ves algo bueno en mí, quiero que sepas que no es por mí, es Cristo viviendo en mí. Esta es la razón por la que no nos gloriamos en el hombre. ¿Por qué hemos de alabar al ser humano? ¿Qué es el hombre? ¿Qué valor tiene? Pues es Cristo que vive dentro del hombre; Es Él que debe ser glorificado en la iglesia por los siglos de los siglos, como lo dice el libro de Efesios. Así que tenemos una opción aquí; O bien aprovechar el poder que Él nos ha dado o podemos volver a jugar a la iglesia hasta que Jesús venga. Ahora tenemos que decidir qué es lo que vamos a hacer. ¿Vamos a crear un comité e intentar impresionar a Dios con lo que sabemos y lo que queremos hacer, o vamos a dejar que Dios haga lo que sólo Él puede hacer en nuestras vidas? Ese es el punto que Pablo está queriendo que Pedro vea.

Bueno, en tercer lugar, después de haber hecho esa proclamación y haber declarado esa paradoja, en tercer lugar, se nos revela un principio. Ahora, esta es la clave de todo el versículo, la última parte del versículo 20. “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Ahora, Esta es la clave de todo el versículo. ¿Cómo es que vive Cristo en mí? Este es el asunto, ¿Cómo podemos hacer comprensible esa verdad para poderla apropiarla a nuestras vidas? Ahora, de seguro que esta pregunta tiene que ser hecha, y de seguro que yo no he escrito nada de esta Escritura. Pues, Dios la escribió y la escribió para que el Espíritu Santo pudiera revelarla a nuestros corazones. Si no puedes entender esto, yo no puedo hacer nada, pero está aquí en este versículo.

¿Cómo podemos apropiarnos del poder que Dios que ya nos ha dado? Y lo vamos a ver aquí mismo en este versículo. Es una cosa muy frustrante saber que tienes algo, pero no ser capaz de obtenerla. ¿Te ha pasado esto? Ahora Pablo va a decirnos cómo hacerlo, mi oración toda la mañana ha sido: “Dios, me siento incapaz de hacer esto comprensible, Tú tienes que revelarlo.” Esto tiene que ser revelado a nosotros. Ahora escucha lo que dice, está muy claro, está en la última parte del versículo 20: “Y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Estas son palabras muy fuertes ¿Verdad? Pero, nosotros las complicamos aún más.

En primer lugar, dice: “La vida que ahora vivo”. Es una declaración muy poderosa, no está hablando de la salvación. Está hablando de algo que sucede después de la salvación. Así que si alguien viene en este contexto y dice que Pablo está hablando de cómo ser salvo, no, no lo está. Él está hablando de cómo vivir una vez que has sido salvo. “La vida que ahora vivo”, presente indicativo activo. Mi vida en este momento; Esto es después de la salvación. “La vida que ahora vivo en la carne”. Ahora el término “carne” en Romanos y en Gálatas puede ser usado de dos maneras diferentes. Una habla del cuerpo, pero la otra forma en que se puede usar es de la mentalidad que teníamos antes de convertirnos. Es por eso que se nos dice que nuestra mente tiene que ser renovada, y así Dios pueda transformar nuestra vida. Aquí significa el cuerpo de carne y sangre. Pablo dice que “cuando me miras soy el mismo por fuera, me veo igual que antes de ser salvo”.

Ahora, si lo piensas un segundo, Pablo tenía el mismo cuerpo después de ser salvo del que tenía antes de ser salvo. ¿Acaso, no es así? ¿Has pensado en esto? Sólo quiero que sepas, que si eras feo antes de ser salvo, eres feo después de ser salvo. No puedes evitarlo. Así es como funciona. Si eras pequeño antes de ser salvo, serás pequeño después de ser salvo. Si eras alto, vas a ser alto. Pablo dice: “Si miras el exterior de mi cuerpo, verás a la misma persona que viste cuando me conocías como fariseo, cuando me conocías cuando vivía bajo la ley”. El cambio que ha tenido Pablo no es algo exterior, el cambio ha sido interior. Lo ves, la religión sólo puede cambiar tu estilo de vida en el exterior. El cristianismo cambia tu vida de adentro hacia afuera. Sí, el cambio se mostrará en el exterior, pero lo que Pablo está tratando de decir es: “Todavía parezco lo mismo por fuera, pero, soy muy diferente en el interior”.

Ahora, el versículo sigue diciendo. “La vida que ahora vivo en este cuerpo—el mismo cuerpo que tenía antes, el que usaba antes—continúa siendo el mismo. Pero hay algo diferente en el interior. La vida que ahora vivo en la carne [¿Cómo lo hace?] la vivo por fe en el Hijo de Dios.” Y eso es todo, y puedes decir: “Vamos, dame algo más profundo, tienes que darme por lo menos unos 17 principios para que me ayuden a entender esto. Pero, “No puedo hacerlo, eso es todo lo que dice y eso es suficiente.

Déjame hacerte una pregunta. ¿Estás viviendo por fe en el Hijo de Dios? ¿Estás viviendo de esa manera hoy? Si no es así, no es de extrañar que el poder se ha apagado en tu vida. Si eres salvo, eres salvo has recibido a Jesús de por vida. Pero si no estás experimentando nada del poder de Su vida de plenitud, de quien es Él, es porque has elegido vivir a tu manera.

“Yo vivo por fe en el Hijo de Dios”. Ahora la expresión “vivir por fe” significa totalmente dependiente del Hijo de Dios. Es una confianza total en Cristo, una confianza total en Cristo. Ahora puedes decir, “¿Qué hay de profundo en esto?” ¿Qué hay de grandioso en esto? Pablo solía vivir con una confianza total en sí mismo, vivía bajo la ley, la ley exige que nosotros nos esforcemos y que procuremos  lograr cumplir sus demandas. Y Pablo dice: “Yo solía vivir así, mi confianza total y mi concentración era en la ley, porque la Ley era para mí el camino hacia la justicia”. Y es por eso que si regresamos al versículo 19 cuando dice: “Yo morí a la ley. Pero, entonces, me di cuenta de algo; La Ley no podía producir lo que exigía en mi vida”. Así que dice: “Ahora ya no vivo de esa manera, mi enfoque no es la Ley. No, no lo es, le di mi espalda a la ley. Ahora, mi enfoque es el Señor Jesús, voy a confiar en Él hasta el día que muera, voy a vivir dependiendo de Él.

Ahora, no puedes vivir dependiente de Él a menos que vivas dependiente de Su Palabra. ¿Cuántas veces hemos dicho eso? La fe viene por el oír; ¿De dónde viene el oír? De la palabra de Dios. ¿Te das cuenta de que la predicación no es suficiente para que vivas bien toda la semana? La Palabra tiene que convertirse en tu despensa espiritual, si vives de este Libro, te dictará cómo has de comportarte. Te dicta como has de pensar. Y Pablo dice: “Voy a confiar en Dios y voy a confiar en la palabra que me Él me ha dado”. Por cierto, él sólo tenía el Antiguo Testamento y probablemente algunos de los Evangelios. Y luego él Escribió tres cuartos del Nuevo Testamento. Así que, ¿Qué está diciendo? Vivo del cumplimiento de lo que Dios ha dicho y de lo que Él es. Vivimos en un día cuando tenemos la Palabra, está completa, tenemos la Palabra de Dios. Ningún hombre puede decir que vive por fe y no confiar totalmente en Dios a menos que viva en Su Palabra, permitiendo que la Palabra entre dentro de él para transformar y renovar su mente, solo así esa persona podrá vivir totalmente dependiente de Cristo.

Yo solía tener un pequeño letrero en mi escritorio que decía: “¡Sí, Señor!” De hecho, ahora tengo uno nuevo. Alguien me lo dio, y ahora tengo uno nuevo. Y significa mucho para mí; Puedes decir, “¿Quién te está haciendo la pregunta?” Oye, eso no importa, es la respuesta lo que importa. Tienes que resolverlo antes de que Dios te diga que has de hacer. ¡Dios, sí! La respuesta es sí. La respuesta es sí. Lo que Tú quieras es lo que yo quiero, quiero que Tu deseo sea mi deseo. Y quiero lo que Tú quieres para mi vida. Y puedes decir, eso es muy simple. Sí, es sencillo de decir, pero es muy complejo cuando se piensa en ello, ya que alcanza todas las áreas de tu vida.

Verás, Cristo no es alguien de quien vienes a oír hablar los domingos por la mañana. Cristo es alguien con quien vives y conoces íntimamente momento a momento, siete días a la semana. Y cuando entras en una iglesia deberías palpar el desbordamiento del gozo de las personas que han caminado con Dios durante toda la semana. Eso es lo que es una iglesia, no es para producir nada, es para venir y unirse a animar lo que existe dentro de ti.

Pablo no podía superar el hecho de cuánto Dios lo había amado. La motivación para su vida fue  que Dios lo había amado. Mira lo que dijo: “Y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Pues bien, Dios le había amado, pero está señalando algo aquí, nos está indicando hacia una mayor demostración de amor que cualquiera podría tener. Cualquiera que diga que Dios es un Dios de odio, que Dios es un Dios indiferente, es una persona que es intencionalmente ignorante o ciertamente ignorante de lo que la Palabra de Dios muestra. Cuando Jesús vino a esta tierra, y con solo eso, Dios no tiene que hacer otra cosa para demostrar Su amor por ti y por mí. Jesús vino y murió por ti y por mí. ¿Qué quiere decir eso? Esto significa que “Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda, más tenga vida eterna”. Esta es la mayor demostración de amor que ha ocurrido.

Y cuando Pablo entendió que Dios le había amado, y Pablo había sido aquel que causó que los cristianos murieran, él había permanecido allí cuando Stephen fue apedreado hasta la muerte. Y sin embargo, Dios lo amó, y esa es la motivación de su vida. En Romanos 2:4 dice: “Que es la bondad de Dios, la bondad de Dios la que te guía al arrepentimiento.” Al final has de comprender que a pesar de ti mismo Dios te ama, eso se convertirá en la motivación de tu vida. Ningún predicador tiene que levantarse y golpear a la gente para obedecer a Dios. Si tienes que hacer eso, eso es religión. Pero en el cristianismo hay relación y la motivación es que Dios me ha amado; Por lo tanto, me encanta enfocar y obedecer a Aquel que me amó y se dio a Sí mismo por mí.

“Me amó” está expresión esta en aoristo indicativo activo o aoristo participio activo. Esto apunta a un evento específico, algo que sucedió en un momento determinado. No está hablando del hecho de que Él me ama por lo que hago pues Él ya lo sabe todo. Pero él está hablando de nuevo de ese mismo acto y él continúa explicando eso. Él dice “y se entregó a Sí mismo por mí.” Quiero que te aferres a esas palabras. ¿No es interesante lo personal que esto se convirtió para Pablo?

El día que fui salvo, y después de haber sido ministro por unos ocho años, citando a Juan 3:16, ya que era un versículo corto de aprender, finalmente me di cuenta de que no era que Dios amara tanto al mundo; Era que Dios amaba tanto a Wayne, Dios amaba tanto a Wayne, y comentaba a otro grupo antes, que tuve que confesarlo ante Dios. Sabes, esta mañana me he levantado; He estado irritado, he estado frustrado, y he estado áspero con mi esposa, y de repente lo vi, estaba conduciendo a la iglesia, que Dios a pesar de todo me ama. ¿Lo puedes ver? O tal vez piensas que te mereces que Dios te amé. No sé, pero seguramente yo no lo merezco. Y Pablo no lo merecía y Pablo está tratando de sacar esto a relucir. Él me ha amado tanto, sí, Él me ha amado, Juan el discípulo dijo, y seguía diciendo: “Yo soy el discípulo a quien Jesús amó. Yo soy el discípulo a quien Jesús amó”. Y él se convirtió en el apóstol del amor y en sus últimas tres epístolas. ¿De qué crees que está hablando?

¿Sabes? pensamos tan altamente de nosotros mismos que creemos que merecemos algo. ¡No, no, no! ¿Acaso, no has visto tu pecado? ¿No has visto el egoísmo y el orgullo de tu vida? ¿No has venido delante de Dios como pecador miserable? y decirle: “Oh, Dios, quiero que sepas que te pido que me perdones”. Y Dios te ama, y ​​eso enmarcará tu obediencia desde este momento. Si no estás caminando bajo esa luz, entonces, has fallado en todo lo que el cristianismo tiene que ver. El salmista dijo: “¿Qué es el hombre para que Te acuerdes él?”

¿Sabes la palabra “dio”? en la frase “Se dio a Sí mismo por mí”. Es la palabra paradidomi. Es una palabra diferente a didomi, que significa “dar”. Esta significa “entregarse”. ¿Te das cuenta de lo que está diciendo? Jesús podría haber hablado en cualquier momento y haber librado al mundo de todo lo que está aquí, porque Él es el Creador, así que en lugar de eso, Él escogió como el Dios—hombre entregarse a Sus acusadores, a aquellos que Lo pusieron en la cruz. ¿Por qué? Pablo lo dijo. Se dio a Sí mismo por mí, pero también por Wayne y también por ti. Se dio a sí mismo, Él lo permitió.

¿Te imaginas al hombre que clavo los clavos en Sus manos? El hombre que estaba respirando, no sabiendo que estaba clavando en la cruz al que creó el aire que sus pulmones respiraban. Pero se entregó a Sí mismo. ¿Por qué? Porque Él nos amó, a ti y a mí. Jesús dijo: “No hay mayor amor que dar tu vida por tu hermano”. Eso es exactamente lo que Él hizo. Él derramó Su vida por ti y por mí. Y de alguna manera lanzó una lanza en el corazón de Pablo y él nunca volvió a ser el mismo. Él nunca lo fue. La razón por la que él vive, y de poner toda fe en Cristo es porque conoce el carácter de Aquel en quien confía. Él ha dado Su vida por él. Este acto de amor, Cristo muriendo en la cruz por los pecados del mundo entero, está por encima de todos los otros actos de amor que jamás podrían ser registrados. Y esto afecto tan personalmente a Pablo que cambió su vida para siempre. Pedro, si quieres hacer a un lado todo esto y vivir ignorándolo, yo no lo haré, dice Pablo, yo no puedo hacerlo a un lado.

He sido crucificado con Cristo y Cristo vive en mí y la vida que ahora vivo no voy a volver y vivir como la vivía, poniendo mi fe en lo que puedo hacer para agradar a Dios. Voy a caminar; Voy a vivir sumiso a Él. Por fe en Él, confiando totalmente en Él, en total confianza en Su Palabra; Así es como nos apropiamos de esta vida. ¿Y cuál es la motivación? El hecho de que Él me ha amado, Él te ha amado. Este es el principio de cómo nos apropiamos de la vida de Cristo. Tenemos que confiar en Él, ahora tenemos Su Palabra y esa Palabra es la que amamos y buscamos obedecer.

Quiero que sepan que en verdad creo en el sistema de ancianos para dirigir una iglesia. Y lo creo con convicción. Creo que como cuerpo corporativo hemos honrado a Dios, hemos hecho lo que Él dijo que hiciéramos. Ahora, observa las bendiciones que Él va a traer a esta congregación, puesto que si obedeces a Dios, Él va hacer posible hacerlo, eso que Él te ha encomendado a hacer. Y es eso lo que vamos a experimentar Su provisión. Creo que lo vamos a experimentar corporativamente, y mi oración es que la experimentaremos individualmente en nuestras vidas.

Puedes decir, “Wayne, todavía no lo entiendo.” Lo siento mucho, déjame decirlo de esta manera; Si no puede comprenderlo, mirar a las circunstancias situación por situación y tal vez logras verlo un poco más simple. Pero la verdad aquí es tan clara: si confío en Dios, confío en Su palabra, entonces puedo caminar y apropiarme de Él. El interruptor está encendido. Puedo apropiarme de lo que Él ya me ha dado.

Te digo, no puedo creer lo irritado que estaba cuando me levanté esta mañana. ¿Alguna vez te has sentido así? Me levanté irritado, todo me irritaba hasta el césped. Y no sé por qué Dios lo permite en nuestras vidas, pero creo que es para darnos otra visión de lo maligna que es nuestra carne. Es como cuando me estaba aparcando en el estacionamiento de la iglesia, algo me decía: “Reverendo, ¿Qué vas a decirles hoy?”,  ¿Sabes? eres un hombre mezquino, tu carne es miserable. ¿Lo entiendes, Wayne, de cuánto necesitas el mismo mensaje que estás predicando a los demás?” Y esta mañana lo vi, esta mañana vi lo desesperado que necesito de este mensaje. ¿Lo has entendido? ¿Lo has logrado comprender? Nunca lo vas a entender, hasta que te inclines ante Él. Sin tratar de ocultarle nada. Y cuando nos inclinamos ese interruptor se vuelve a encender y todo lo que ya tenemos, todo lo que ya teníamos lo empezamos a experimentar.

Eso es lo que está diciendo. ¿Por qué he de regresar a eso contigo Simón Pedro? Puedes seguir tú por ese camino. Yo me voy por el camino de Cristo. Pablo está hablando sobre él mismo, en primera persona. Por lo que él hizo la siguiente proclamación, “Estoy crucificado con Cristo.” Y ha declarado una paradoja: “Y ya no soy el que vivo, sino que Cristo vive en mí”. Y luego nos da el fundamento. “La vida que ahora vivo”, ¿cómo la vive? ¿Qué es diferente ahora de lo que era antes? “La vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. No vivo por fe en Su Palabra, vivo por fe en el Dios de la Palabra; es por eso que la Palabra significa tanto para mí. Si no confías en el carácter del Dios que escribió la Palabra, nunca confiarás en la Palabra.

Pero en cuarto lugar, pablo nos explica el problema. Ahora aquí es donde se llega a donde todos estamos. Aquí viene el problema, muchas personas no se dan cuenta de que cuando no obedecen a Cristo están anulando la gracia de Dios. Me pregunto si has comprendido esto, ¡Oh!, Sé que algunos no tienen idea de esto todavía, es por eso que es mejor que escuchen lo que se está diciendo aquí. Él dice: “Hago nula la gracia de Dios.” ¿Lo ves? Cuando volvemos y elegimos el tratar de hacer por nuestra cuenta cualquier cosa, lo que sucede es que anulamos la gracia de Dios, por causa de nuestra actitud.

¿De cuántos comités has formado parte en tu vida y has visto cómo el comité lucha para llegar a algo a lo que tal vez Dios esté complacido? Sí, sé que hemos estado allí. ¿Has alguna vez formado parte de un comité para nominar a alguien? ¿Recuerdas esos comités de nominación? El comité de rebeldes que se veían obligados a hacer lo innecesario, lo imposible. Es decir, ¿Cuántas veces hemos sido parte de un comité de planificación de largo plazo? Y ellos preguntan, ¿Dónde quieres que la iglesia esté en seis años? Y yo digo, no tengo ni idea, sólo quiero saber dónde debo de estar hoy. Pero nos proyectamos como si tuviéramos todo en nuestras manos.

Ahora, sé que hay momentos en que Dios nos da ese entendimiento, pero lo que estoy diciendo es de cuando tratamos de idear un plan y luego le pedimos a Dios que lo bendiga. Ahora, cuando eso sucede, es cuando se anula la gracia de Dios. Y puedes decir: “¿Cuál es entonces esa gracia de Dios?” Bueno, dos cosas, primero, es un favor inmerecido, aquello que ninguno de nosotros puede merecerse en un millón de años. Y así es como nos salvamos, así es como hemos de vivir. Pero no sólo eso, segundo, es el poder habilitador de Dios, el poder transformador de Dios. Cuando elijo hacer las cosas por mi cuenta, Dios dice: “Oh, tú puedes por ti solo, no me necesitas. Así que sigue tú mismo, y Me dice: “Wayne, lo estás haciendo bien, no es así Wayne. Sigue por ese camino, quieres hacerlo tú mismo, pues busca ayuda en ti mismo.” Pero, te puedo decir lo siguiente, lo que Dios inicia, Dios lo sostiene, así como lo que nosotros iniciamos, nosotros tenemos que sustentarlo.

¿Comprendes lo que estoy diciendo, no? Pues, debemos entender Su gracia que está disponible para nosotros cada día, que es Cristo viviendo en y a través de nosotros. Tenemos que entender esto muy, muy bien, ya que es condicional al grado y la medida de mi voluntad de decir sí a Él-de rendirme a Él, pues es así que Él empieza a obrar en mi vida. Sólo lo experimento en la medida en que estoy dispuesto a rendirme ante Él. Lo que Pedro había hecho cuando se puso del lado de los judaizantes, cuando se acobardo, dijo: “No voy más a asociarme con ustedes gentiles”, cuando lo hizo, en ese momento, anulo la gracia de Dios.

Ahora la palabra “anular” es la palabra adsetéo, que significa “sin”; Adsetomos significa “dejar de lado”. Él dijo: “No he dejado a un lado la gracia de Dios. Pues he decidido no volver a vivir como yo quería. En lugar de eso, escogí no dejar de lado la gracia de Dios”. La versión Reina Valera traduce esto: “No desecho la gracia de Dios”. Eso no está mal, Esa no es una interpretación literal, pero no está mal porque esa es la idea. Aquí está la gracia de Dios, hay un interruptor. Pero no tienes que hacer nada, ya que el interruptor esta puesto. Pero Dios está tratando de darle el poder, darte la energía, pero tú dices: “No, Dios, puedo hacerlo yo mismo. Mira que bien he hecho con mi negocio, lo he hecho yo mismo. Voy a hacer de mi vida cristiana de la misma manera. “Y Dios dice bien, anulas de esa manera Mi gracia, mantienes apagado el interruptor, anulando Mi gracia. Y así haces a un lado el poder de Dios que quiere obrar en y a través de ti. Pero, Pablo lo he hecho un millón de veces. “Busco de no frustrar, de no anular la gracia de Dios”.

Así que él dice “yo no”; Que está en tiempo presente. El tiempo presente significa que Pablo dice que vive para apropiarse de la capacidad divina de Dios, y vivir de esa manera. Pedro, puedes volver a la viaja forma si tú quieres. Pero, yo no quiero tener parte de eso, pues quiero vivir para apropiarme de la vida de Dios en mí. Lo ves, las obras religiosas en las cuales los Gálatas habían caído—no olvides su contexto—habían anulado la gracia de Dios. Y Pablo se puso en contra de eso y dijo, tú puedes hacer lo que quieras hacer. Pero, yo no voy a anular la gracia de Dios en mi vida.

Ahora vamos a ser prácticos, cuántos de ustedes crecieron en una iglesia entendiendo que tenían que hacer, hacer, hacer, hacer, y hacer. ¿Sabes de lo que estoy hablando? Cuando se medía tu espiritualidad por lo que hacías en la iglesia: Te preguntaban, ¿Cuántas veces has asistido a la iglesia el año pasado? Y decías, no falle ningún domingo. Se te daban esos pequeños sobres, cada semana tenías que marcar y decir sí habías hecho tus lecturas diarias de la Biblia, ¿verdad? ¿Has compartido de Cristo con alguien esta semana? Sí. Yo mentía sobre todas esas cosas cada semana porque pensaba que lo que hacía en la iglesia determinaba mi espiritualidad. La religión siempre dice eso. ¿Fuiste a misa? ¿Fuiste a la iglesia? ¿Hiciste esto? ¿Hiciste aquello? Y eso siempre de alguna manera medía la espiritualidad.

¡Pero, no señor! Eso es lo que Pablo está tratando de decir que esa no es la manera de medir nuestra espiritualidad. Si nos apropiásemos de la gracia de Dios, nunca tendríamos que pedir a nadie que se ofreciera como voluntario para nada. ¿Sabes qué? Si andamos en la gracia los dones de Dios se pusieran a disposición y tendríamos personas para todo, como por ejemplo, necesitamos 150 personas ahora mismo como ujieres, necesitamos personas en el departamento de jóvenes, adultos para ayudar a dirigir a los jóvenes, necesitamos ayuda en todos las áreas, pero ¿Qué hacemos? Se envía a personas que parecen como del servicio secreto a tocar puertas para averiguar qué está pasando, y hasta pedir tu número de seguro social. No, si hay personas caminando en la gracia de Dios, el cuerpo de Cristo se pone a funcionar. Ya que donde está el Espíritu del Señor hay libertad en el cuerpo de Cristo.

¿Dónde se empieza con eso? Empieza conmigo, comienza contigo. Cuando empezamos a ser serios acerca de nuestro caminar cristiano y empezamos a estar dispuestos a decir sí, Señor, sí, Señor, no tendrías que preocuparte por la iglesia. La iglesia florecerá, florecerá, florecerá. Será lo que Dios quiere que sea. Pero hasta que sacamos a las personas de su zona de confort y entender lo que significa dejar a un lado la gracia de Dios, no vamos a llegar a ninguna parte, y seremos los mismos cuando Jesús regrese. Mi oración es que esto no pase entre nosotros. No creo que Dios me envió aquí para que esto suceda. Creo esto, que Dios tiene los mejores días por delante. Pero la clave está en nuestros propios corazones y nuestra propia intimidad con Cristo y si estamos o no dispuestos a caminar con Él.

Bien, veamos lo que rechazamos. ¿Qué es lo que hacemos a un lado cuando decidimos hacer de la iglesia a nuestra manera? ¿Qué pasa cuando traemos el sistema del mundo para hacer sus formas en la iglesia y decidimos hacerlo de la manera del mundo? ¿Qué hemos puesto a un lado? Muy bien, veámoslo. En primer lugar, cuando dejamos de lado la gracia de Dios, dejamos a un lado Su capacidad, la funcionalidad en el cuerpo de Cristo. Si no tienes ningún ministerio, no tienes ningún propósito en el cuerpo de Cristo. Puedes decir, he sido ujier durante 50 años. ¡Eso no importa! Nunca fuiste útil en el cuerpo de Cristo. Eso es difícil de entender, ¿No? Déjame mostrarte de qué estoy hablando. 1 Corintios 12:4, dice “Ahora bien, hay variedades de dones [y todos somos dotados de manera diferente], pero el mismo Espíritu.” Sabes cuál es la palabra para “don”. Es la palabra, lo sabes bien, “carisma”. De donde usamos la palabra “carismático”. Me molesta que algunas personas construyan una denominación de algo que todos experimentamos. Es la gracia de Dios. “Matic” significa el resultado de esa gracia; “Caris” significa gracia. En otras palabras, el resultado de la gracia de Dios obrando en nuestra vida es el don o la función que tenemos en el cuerpo de Cristo.

Si regreso a jugar a la iglesia, si regreso a hacer cosas a la manera en que el mundo lo hace, acabo de apagar mi función en el cuerpo de Cristo. La mano de Dios no está en ello y la bendición de Dios no está en ello. Lo ves, eso es lo que pasa, no hay función para nadie en el cuerpo de Cristo hasta que se vive bajo la gracia que Dios te ofrece. Cuando dejamos de lado la gracia de Dios, también perdemos la suficiencia de Dios para lograr lo que Él quiere que cumplamos, perdemos la suficiencia monetaria—la suficiencia financiera.

Lo que estoy diciendo es de cuando Dios pone algo delante de ti y te cuesta, Él proveerá para eso si Él lo inicia. Él dice a la iglesia en 2 Corintios 9:8, “Y Dios”, y está en el contexto de dar. “Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra;” El contexto de esto es la gracia, que nos habla de la suficiencia financiera para hacer las cosas que Dios te ha dicho que hagas. No es cualquier cosa, no es pedir y conseguir cosas, no, es obtener la provisión para lograr lo que Dios ha dicho.

Puedes confiar en que Dios siempre proveerá dirección, y eso es la gracia. Pero cuando empiezas a hacerlo a tu manera, oh, amigo, comenzamos a obrar para nuestro propio interés. Usas tus artimañas para comenzar algo y salir adelante, y vas a tener que seguir usando artimañas para salirte con la tuya. Provocas culpa en las personas, para que hagan cosas. Pero, no tienes que hacer eso, no tienes que hacer eso cuando Dios está siendo honrado y glorificado en tu vida, cuando estás viviendo sumiso a Él  puedes participar en la suficiencia que Dios quiere para tu vida.

Cuando dejamos de lado la gracia de Dios estamos optando ponernos de nuevo bajo la Ley, y perdemos la capacidad de aguantar las pruebas de la vida. ¿Alguna vez has visto a un cristiano que no puede soportar las pruebas en su vida? Mira con atención si está o no viviendo bajo la gracia o si ha regresado a actuar a su manera. Si dejas de lado la gracia de Dios, 2 Corintios 12:9, “Y él me dijo,” y aquí es cuando Pablo clama a Dios, “quita este aguijón de mi carne.” Dios le había dado eso para doblegarlo, lo que de otra manera no lo haría. Y Dios le dijo que “no” tres veces. Me gusta la forma en que Dios responde. Pablo dijo: “Señor, quítame esto.” Y Dios dijo “No” y Pablo dice de nuevo,  “Dios, quítame esto.” Y la respuesta es “No,” tres veces. Tres intentos y no más. Es decir, Dios no lo va hacer. Pero esto llevó a Pablo a decir esto: “Y Él me dijo: ‘Bastante Mi gracia.'” Si no vas a vivir bajo la gracia de Dios, entonces no puedes participar en la gracia que te ayudará a soportar lo que está sucediendo. Él dice: “Porque el poder se perfecciona en la debilidad” Muy bien, por lo tanto, “prefiero jactarme de mis debilidades para que el poder de Cristo habite en mí”.

¿Te das cuenta de que la gente que camina por los valles de la vida, confiando en Dios en todo, son personas que están experimentando el poder capacitador de la gracia de Dios? Pero puedes poner a dos cristianos en la misma habitación de un hospital con la misma enfermedad, uno de ellos tendrá la victoria, el otro vive en derrota total, de manera miserable, con miedo a la muerte. ¿Por qué? Porque no están participando en la gracia de Dios. La han puesto a un lado, ellos han optado por ir en una dirección diferente. Cuando dejamos de lado la gracia de Dios perdemos el poder que Dios nos da para completar las asignaciones que Él nos ha dado.

Pablo dice en Efesios 3:7, “Del cual fui hecho ministro, conforme al don de la gracia de Dios que se me ha concedido según la eficacia de su poder.” No me gustaría el ser asignado a un lugar y no estar bajo la gracia de Dios. Yo le digo a Dios: “Dios, quiero terminar bien, quiero terminar bien”. Lo interesante de esto es que Dios me escucha y Dios sabe que no terminaré bien a menos que Su presencia esté siempre sobre mí. ¿Sabes? Él me ha puesto aquí y todos los días de mi vida pienso ¿Qué estoy haciendo? Por ejemplo, esta tarde tengo que ir a una gran conferencia ¿Qué haré? No tengo ni idea, nunca he estado en una de ellas, y voy a ir a ese lugar y me sentare y voy a decir, ¿Qué estoy haciendo aquí? Y van a decir, ¿Qué estás haciendo aquí? Y diré, no sé que estoy haciendo aquí.

Pero todos los días de la vida tenemos que tratar con tantas cosas que llegamos al final del día y es como si tuvieras que caer postrado ante Dios y decir: “Dios, Tú tienes razón, no podemos hacer esto Dios. ¿Por qué nos pusiste aquí?” Y Dios dice: “Porque quiero que vivas el mensaje que has estado predicando a todos los demás”. ¿Lo vas a vivir? ¿O te vas a dar por vencido como otros? Quiero decirte algo, no experimentaras el poder de Dios a menos que estés caminando bajo la gracia de Dios. No hay habilidad; puedes hacerlo tú mismo, ayudarte a tu mismo, tienes esa opción. Pero no andaréis en la plenitud de Dios, pues no tienes ni idea de lo que estamos hablando. La adoración no significará nada para ti hasta que comiences a reverenciar y clamar a Dios y seas transparente con Él y decir: “Oh, Dios, soy un fracaso, eso es todo lo que puedo ser. Dios, toma mi fracaso y reemplázalo con lo que Tu eres”

Si dejas de lado la gracia de Dios, las personas no verán a Jesús en ti o en mí. 2 Tesalonicenses 1:12 dice: “A fin de que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.” ¿Cómo? “Según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo”. Cuando anulo la gracia de Dios, entonces no soy testigo de nadie, no soy testigo de nada. Ya que cuando dejamos de lado la gracia de Dios no tenemos fuerzas para enfrentar la oposición. En 2 Timoteo 2:1 se nos dice que frente a la oposición, y Pablo le dice esto a Timoteo desde la prisión donde está a punto de ser martirizado: “Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que está en Cristo Jesús”. Esa es la única manera de enfrentar la oposición.

No hay humildad en nuestras vidas cuando la gracia no se está viviendo. En 1 Pedro 5:5 se dice, “Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.” ¿Se le da gracia a los soberbios? No, no se les da. Y así es que cuando elijo ser orgulloso, el vivir a mi manera, y renuncio a no estar bien con Él, es cuando dejo de lado la gracia de Dios. Para decirlo de una manera más breve, supongo que cuando se deja de lado la gracia, cuando Wayne se levanta por la mañana y decide vivir su vida a su manera, deja a un lado la gracia de Dios, entonces la vida cristiana en ese momento está apagada. No la puedes vivir, pues sólo bajo la gracia se puede vivir, ya que sólo Cristo la vivió y la vive en nosotros y a través de nosotros.

Por lo tanto, el problema es la forma en que vivimos la vida cristiana, pues pensamos en ello, y no nos damos cuenta que estamos anulando la gracia de Dios cuando decidimos hacer las cosas a nuestra manera. Le decimos a Dios, “no me llames, ya que tengo varios planes para hoy, luego te llamare. En ese mismo momento estas anulando la gracia de Dios y dejamos de ser funcionales en el cuerpo de Cristo. De hecho, uno de los versículos que no leí dice que ni siquiera tenemos la gracia de hablar entre nosotros. ¿No sería grandioso si todos estuviéramos caminando bajo la gracia y todo lo que dijéramos estuviera sazonado con la gracia de Dios y nos construyera en lugar de derrumbarnos? Eso cambiaría nuestros correos electrónicos, ¿no es así?

Lo ves, cuando no caminamos bajo la gracia es fácil discernir de dónde vienen esas actitudes erróneas, proviene de personas que no tienen idea de la vida cristiana. Pablo dice que él quería caminar en el poder de Dios. Y esta mañana, sintiéndome frustrado de nuevo, le dije al Señor en el automóvil: “Señor, quiero experimentar, quiero predicar, quiero vivirlo. Estoy cansado de sentirme frustrado, amargado y crítico”. Y en el momento en que elijo no inclinarse ante Él, es lo soy, es en lo que me convierto, y esa persona a quien llamaron para ser su pastor, aparte de Jesús, soy un fracaso total. Pero gracias a Dios que Él no vino a renovar nuestra carne, Él vino a reemplazarla. ¿Has notado eso en tu vida? ¿Ha quedado claro? Me pregunto cuántos de nosotros aquí hoy en día estamos dejando de lado la gracia de Dios. “Oh no, yo he sido exitoso, tengo dinero en el banco, tengo un buen programa de jubilación. “¡Vaya, que gran cosa! ¿Lo has logrado a expensas de experimentar la gracia de Dios? Él no está impresionado, Él no estará impresionado cuando llegues al cielo. ¿Has acaso visto alguna vez a un coche fúnebre tirar de un remolque con pertenencias?

Cristo Vive en Mí Segunda Parte

Estudios en

Por: El Dr. Wayne Barber; © 2004

 

Pablo está testificando que en la salvación hubo una muerte, una sentencia de muerte a nuestro derecho a vivir como queramos, esa sentencia fue firmada en la salvación. Nuestro derecho a vivir como queríamos fue eliminado. Pablo está diciendo que la Ley ya no es tu amo, más bien el Señor Jesús es ahora tu Amo. Al venir Cristo al corazón de Pablo, eso rompió su espíritu independiente a vivir como él quería.

 

Cristo vive en mí

Vayamos a Gálatas 2, y vamos a continuar en el versículo 20, donde nos quedamos la última vez, y vamos a ir al versículo 21. Pues no hemos terminado con esto,  hay mucho aquí. La última vez vimos la proclamación que hizo el apóstol Pablo en el versículo 20, algo muy poderoso. Y cada uno de nosotros podemos decir lo mismo si somos creyentes. Él dijo: “He sido crucificado con Cristo”. Una proclamación poderosa.

 

Ahora, ¿Qué quiere decir con eso? Él está testificando que en la salvación hubo una muerte, una sentencia de muerte a nuestro derecho a vivir como queramos, esa sentencia fue firmada en la salvación. Nuestro derecho a vivir como queríamos fue eliminado. Pablo está diciendo que la Ley ya no es tu amo, más bien el Señor Jesús es ahora tu Amo. Al venir Cristo al corazón de Pablo, eso rompió su espíritu independiente a vivir como él quería. La proclamación es: hemos sido crucificados con Cristo. El gran “yo” ha sido sacado de la ecuación y ahora estamos identificados con el Señor Jesucristo. Estábamos en la cruz con Él, hemos sido levantados para caminar en la novedad de Su vida.

 

Bueno, esa es la proclamación, pero también vimos la paradoja que él dice en el versículo 20, cuando dice: “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí”. ¿Alguna vez has pensado en el intercambio divino que tiene lugar cuando conocemos a Cristo como nuestro Señor y Salvador? Verás, todo lo que somos es cambiado por todo lo que Él es. No sé si has entendido eso todavía o no. Lo único que puedo ofrecer a Dios es mi pecado, mi orgullo y mi egoísmo. Eso es todo lo que puedo ofrecerle, no hay nada bueno dentro de mí, sí, no hay nada bueno. Venimos como mendigos, pobres de espíritu, como Mateo 5 nos habla, incapaces de ayudarnos a nosotros mismos. “Oh Dios, no tenemos nada que ofrecerte sino nuestra pecaminosidad.” Y Dios dice: “Gracias, eso es todo lo que quiero, ahora permíteme que cambie tu pecaminosidad por todo lo que Yo Soy.” Verás, eso es lo que Pablo está diciendo. Él es una persona nueva; Cristo ha venido a vivir en él. Cristo llevó nuestra túnica de humanidad pecaminosa a la cruz para que pudiéramos usar Su manto de justicia.

 

Ahora, no olvidemos el contexto en el que él dice esto. Los versículos 11-18, el apóstol Pablo ha tenido una confrontación con Simón Pedro. Simón Pedro cometió un error, se dejó persuadir por aquellos judaizantes que llegaban a Antioquía. En Jerusalén había actuado correctamente e hizo bien; Él defendió el evangelio de la gracia, dijo que no había nada que debía agregarse al mensaje que Pablo estaba predicando al mundo gentil; Ya sea para el judío o para el gentil, el mensaje es que Cristo es todo lo que necesitamos. Pero cuando los judaizantes llegaron a Antioquía, Pedro se atemorizó, estaba aterrorizado de ellos por lo que podían hacer a su reputación; De cómo podrían arruinar su testimonio; Sobre lo que pudieran decir de él; Y se acobardo. Paul tuvo enfrentarlo y le dijo: “Pedro, no has dicho nada, pero por tus acciones has hecho una declaración no verbal, y has tomado partido con estos judaizantes, lo que significa que te estás contradiciendo. Y todo lo que has estado diciendo a los gentiles ahora no significa nada, porque ahora estás diciendo que te has colocado bajo la ley según la perspectiva de ellos.

Y en el versículo 18, el apóstol Pablo, después de hablar con Simón Pedro, comienza a hablar en primera persona. A pesar de que es un mensaje sobre el cual Pedro debe de recibir, Pablo dice en primera persona: “Porque si reconstruyo lo que una vez destruí, me demuestro como un transgresor”. Pablo dice: “Yo destruí algo cuando vine a ser un creyente, mi derecho a vivir como yo quisiera, morí a esa vieja manera religiosa, la Ley ya no forma parte de mi vida; El Señor Jesús es ahora mi Dueño. No puedo regresar y ponerme bajo la ley. Pedro, qué has hecho, has reconstruido lo que una vez habías destruido.” Pablo dijo: “Yo no voy a hacer eso, Cristo vive en mí, he encontrado una nueva manera de vivir. Encontré, no un conjunto de reglas, pero encontré a Aquel que dio ese conjunto de reglas, y Él vino y cumplió con todas esas normas y ahora vive en mí. ¿Por qué querría volver a vivir bajo ese conjunto de reglas? Prefiero caminar en relación con Él.”

 

Ahora, no he hecho esto en un tiempo, pero sabes, voy a quitarme el abrigo. Este abrigo no puede hacer nada por sí mismo. No sé cuántas veces he usado esto y voy a seguir usándolo hasta que Jesús regrese. Este abrigo no puede hacer nada por sí mismo, la Ley no puede producir lo que exige. ¿Por qué? Porque Pablo era débil y no había nada bueno en él, él no podía alcanzar la justicia que Dios exigía. Así que aquí tenemos ese viejo abrigo, simplemente no puede hacer nada.

 

Sin embargo, si me pongo este abrigo puede hacer todo tipo de cosas, puedo ver como esta manga se alza. ¡Lo pueden ver! Se puede levantar. Pero sabemos porque es que esta manga se puede levantar, no es por el abrigo en sí; Es por la vida que está dentro del abrigo. Ahora, ¿Quieres la religión? ¿Quieres volver a ponerte bajo el viejo conjunto de reglas, las cuales te dicen que tienes que hacer esto y tienes que hacer  lo otro y que tienes que lograrlo por ti mismo? ¿O te gustaría tomar lo que Dios te ha dado? Todo lo que podemos ofrecerle es nuestra incapacidad y lo que Él nos ofrece es Su capacidad para poder vivir la vida. Es Jesús que vive en y a través del creyente, lo que es tan natural como el respirar. Pero, para anular esto, solo tenemos que decirle “No” a Él, y volver a vivir bajo Ley, y no es cuestión de que lo activemos, es cuestión de apagarlo.

 

¿Sabes? No sé si alguna vez lo has pensado, pero con la electricidad pasa así. Cuando conectas una línea de alimentación a un receptor de energía y lo enciendes en casa, nadie te dirá que la corriente está activa, a no ser que enciendas el interruptor que está en la pared, si no lo enciendes, está apagarlo. Lo ves, siempre tenemos invertido esto. “Oh, Dios danos poder”. Y Dios dice: “Ya te he dado todo lo que necesitas, el problema es que tienes apagado el interruptor. Has escogido no disfrutar del poder que te he dado” Lo ves, la religión apaga el interruptor.

 

Si lográramos entender que en el momento en que decidimos que somos lo suficientemente arrogantes y lo suficientemente buenos como para hacer algo por Dios, es entonces cuando apagamos el interruptor. Si no puedes ver esto, ya no puedo hacerlo más claro, pues has de escoger una u otra manera. No hay término medio. Las dos no pueden coexistir pacíficamente, y eso es lo que Pablo está diciendo a Pedro. No puedes hacer eso, y hace esta proclamación, “Estoy crucificado con Cristo”, y es en ese maravilloso contexto que Pablo muestra a Pedro dónde es que está equivocado. “He sido crucificado con Cristo”.

 

Luego nos habla de una paradoja. Y la paradoja es: “Y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí”. ¿Has entendido esto en tu propia vida? Si ves algo bueno en mí, quiero que sepas que no es por mí, es Cristo viviendo en mí. Esta es la razón por la que no nos gloriamos en el hombre. ¿Por qué hemos de alabar al ser humano? ¿Qué es el hombre? ¿Qué valor tiene? Pues es Cristo que vive dentro del hombre; Es Él que debe ser glorificado en la iglesia por los siglos de los siglos, como lo dice el libro de Efesios. Así que tenemos una opción aquí; O bien aprovechar el poder que Él nos ha dado o podemos volver a jugar a la iglesia hasta que Jesús venga. Ahora tenemos que decidir qué es lo que vamos a hacer. ¿Vamos a crear un comité e intentar impresionar a Dios con lo que sabemos y lo que queremos hacer, o vamos a dejar que Dios haga lo que sólo Él puede hacer en nuestras vidas? Ese es el punto que Pablo está queriendo que Pedro vea.

 

Bueno, en tercer lugar, después de haber hecho esa proclamación y haber declarado esa paradoja, en tercer lugar, se nos revela un principio. Ahora, esta es la clave de todo el versículo, la última parte del versículo 20. “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Ahora, Esta es la clave de todo el versículo. ¿Cómo es que vive Cristo en mí? Este es el asunto, ¿Cómo podemos hacer comprensible esa verdad para poderla apropiarla a nuestras vidas? Ahora, de seguro que esta pregunta tiene que ser hecha, y de seguro que yo no he escrito nada de esta Escritura. Pues, Dios la escribió y la escribió para que el Espíritu Santo pudiera revelarla a nuestros corazones. Si no puedes entender esto, yo no puedo hacer nada, pero está aquí en este versículo.

 

¿Cómo podemos apropiarnos del poder que Dios que ya nos ha dado? Y lo vamos a ver aquí mismo en este versículo. Es una cosa muy frustrante saber que tienes algo, pero no ser capaz de obtenerla. ¿Te ha pasado esto? Ahora Pablo va a decirnos cómo hacerlo, mi oración toda la mañana ha sido: “Dios, me siento incapaz de hacer esto comprensible, Tú tienes que revelarlo.” Esto tiene que ser revelado a nosotros. Ahora escucha lo que dice, está muy claro, está en la última parte del versículo 20: “Y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Estas son palabras muy fuertes ¿Verdad? Pero, nosotros las complicamos aún más.

 

En primer lugar, dice: “La vida que ahora vivo”. Es una declaración muy poderosa, no está hablando de la salvación. Está hablando de algo que sucede después de la salvación. Así que si alguien viene en este contexto y dice que Pablo está hablando de cómo ser salvo, no, no lo está. Él está hablando de cómo vivir una vez que has sido salvo. “La vida que ahora vivo”, presente indicativo activo. Mi vida en este momento; Esto es después de la salvación. “La vida que ahora vivo en la carne”. Ahora el término “carne” en Romanos y en Gálatas puede ser usado de dos maneras diferentes. Una habla del cuerpo, pero la otra forma en que se puede usar es de la mentalidad que teníamos antes de convertirnos. Es por eso que se nos dice que nuestra mente tiene que ser renovada, y así Dios pueda transformar nuestra vida. Aquí significa el cuerpo de carne y sangre. Pablo dice que “cuando me miras soy el mismo por fuera, me veo igual que antes de ser salvo”.

 

Ahora, si lo piensas un segundo, Pablo tenía el mismo cuerpo después de ser salvo del que tenía antes de ser salvo. ¿Acaso, no es así? ¿Has pensado en esto? Sólo quiero que sepas, que si eras feo antes de ser salvo, eres feo después de ser salvo. No puedes evitarlo. Así es como funciona. Si eras pequeño antes de ser salvo, serás pequeño después de ser salvo. Si eras alto, vas a ser alto. Pablo dice: “Si miras el exterior de mi cuerpo, verás a la misma persona que viste cuando me conocías como fariseo, cuando me conocías cuando vivía bajo la ley”. El cambio que ha tenido Pablo no es algo exterior, el cambio ha sido interior. Lo ves, la religión sólo puede cambiar tu estilo de vida en el exterior. El cristianismo cambia tu vida de adentro hacia afuera. Sí, el cambio se mostrará en el exterior, pero lo que Pablo está tratando de decir es: “Todavía parezco lo mismo por fuera, pero, soy muy diferente en el interior”.

 

Ahora, el versículo sigue diciendo. “La vida que ahora vivo en este cuerpo—el mismo cuerpo que tenía antes, el que usaba antes—continúa siendo el mismo. Pero hay algo diferente en el interior. La vida que ahora vivo en la carne [¿Cómo lo hace?] la vivo por fe en el Hijo de Dios.” Y eso es todo, y puedes decir: “Vamos, dame algo más profundo, tienes que darme por lo menos unos 17 principios para que me ayuden a entender esto. Pero, “No puedo hacerlo, eso es todo lo que dice y eso es suficiente.

Déjame hacerte una pregunta. ¿Estás viviendo por fe en el Hijo de Dios? ¿Estás viviendo de esa manera hoy? Si no es así, no es de extrañar que el poder se ha apagado en tu vida. Si eres salvo, eres salvo has recibido a Jesús de por vida. Pero si no estás experimentando nada del poder de Su vida de plenitud, de quien es Él, es porque has elegido vivir a tu manera.

 

“Yo vivo por fe en el Hijo de Dios”. Ahora la expresión “vivir por fe” significa totalmente dependiente del Hijo de Dios. Es una confianza total en Cristo, una confianza total en Cristo. Ahora puedes decir, “¿Qué hay de profundo en esto?” ¿Qué hay de grandioso en esto? Pablo solía vivir con una confianza total en sí mismo, vivía bajo la ley, la ley exige que nosotros nos esforcemos y que procuremos  lograr cumplir sus demandas. Y Pablo dice: “Yo solía vivir así, mi confianza total y mi concentración era en la ley, porque la Ley era para mí el camino hacia la justicia”. Y es por eso que si regresamos al versículo 19 cuando dice: “Yo morí a la ley. Pero, entonces, me di cuenta de algo; La Ley no podía producir lo que exigía en mi vida”. Así que dice: “Ahora ya no vivo de esa manera, mi enfoque no es la Ley. No, no lo es, le di mi espalda a la ley. Ahora, mi enfoque es el Señor Jesús, voy a confiar en Él hasta el día que muera, voy a vivir dependiendo de Él.

 

Ahora, no puedes vivir dependiente de Él a menos que vivas dependiente de Su Palabra. ¿Cuántas veces hemos dicho eso? La fe viene por el oír; ¿De dónde viene el oír? De la palabra de Dios. ¿Te das cuenta de que la predicación no es suficiente para que vivas bien toda la semana? La Palabra tiene que convertirse en tu despensa espiritual, si vives de este Libro, te dictará cómo has de comportarte. Te dicta como has de pensar. Y Pablo dice: “Voy a confiar en Dios y voy a confiar en la palabra que me Él me ha dado”. Por cierto, él sólo tenía el Antiguo Testamento y probablemente algunos de los Evangelios. Y luego él Escribió tres cuartos del Nuevo Testamento. Así que, ¿Qué está diciendo? Vivo del cumplimiento de lo que Dios ha dicho y de lo que Él es. Vivimos en un día cuando tenemos la Palabra, está completa, tenemos la Palabra de Dios. Ningún hombre puede decir que vive por fe y no confiar totalmente en Dios a menos que viva en Su Palabra, permitiendo que la Palabra entre dentro de él para transformar y renovar su mente, solo así esa persona podrá vivir totalmente dependiente de Cristo.

 

Yo solía tener un pequeño letrero en mi escritorio que decía: “¡Sí, Señor!” De hecho, ahora tengo uno nuevo. Alguien me lo dio, y ahora tengo uno nuevo. Y significa mucho para mí; Puedes decir, “¿Quién te está haciendo la pregunta?” Oye, eso no importa, es la respuesta lo que importa. Tienes que resolverlo antes de que Dios te diga que has de hacer. ¡Dios, sí! La respuesta es sí. La respuesta es sí. Lo que Tú quieras es lo que yo quiero, quiero que Tu deseo sea mi deseo. Y quiero lo que Tú quieres para mi vida. Y puedes decir, eso es muy simple. Sí, es sencillo de decir, pero es muy complejo cuando se piensa en ello, ya que alcanza todas las áreas de tu vida.

 

Verás, Cristo no es alguien de quien vienes a oír hablar los domingos por la mañana. Cristo es alguien con quien vives y conoces íntimamente momento a momento, siete días a la semana. Y cuando entras en una iglesia deberías palpar el desbordamiento del gozo de las personas que han caminado con Dios durante toda la semana. Eso es lo que es una iglesia, no es para producir nada, es para venir y unirse a animar lo que existe dentro de ti.

 

Pablo no podía superar el hecho de cuánto Dios lo había amado. La motivación para su vida fue  que Dios lo había amado. Mira lo que dijo: “Y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Pues bien, Dios le había amado, pero está señalando algo aquí, nos está indicando hacia una mayor demostración de amor que cualquiera podría tener. Cualquiera que diga que Dios es un Dios de odio, que Dios es un Dios indiferente, es una persona que es intencionalmente ignorante o ciertamente ignorante de lo que la Palabra de Dios muestra. Cuando Jesús vino a esta tierra, y con solo eso, Dios no tiene que hacer otra cosa para demostrar Su amor por ti y por mí. Jesús vino y murió por ti y por mí. ¿Qué quiere decir eso? Esto significa que “Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda, más tenga vida eterna”. Esta es la mayor demostración de amor que ha ocurrido.

 

Y cuando Pablo entendió que Dios le había amado, y Pablo había sido aquel que causó que los cristianos murieran, él había permanecido allí cuando Stephen fue apedreado hasta la muerte. Y sin embargo, Dios lo amó, y esa es la motivación de su vida. En Romanos 2:4 dice: “Que es la bondad de Dios, la bondad de Dios la que te guía al arrepentimiento.” Al final has de comprender que a pesar de ti mismo Dios te ama, eso se convertirá en la motivación de tu vida. Ningún predicador tiene que levantarse y golpear a la gente para obedecer a Dios. Si tienes que hacer eso, eso es religión. Pero en el cristianismo hay relación y la motivación es que Dios me ha amado; Por lo tanto, me encanta enfocar y obedecer a Aquel que me amó y se dio a Sí mismo por mí.

 

“Me amó” está expresión esta en aoristo indicativo activo o aoristo participio activo. Esto apunta a un evento específico, algo que sucedió en un momento determinado. No está hablando del hecho de que Él me ama por lo que hago pues Él ya lo sabe todo. Pero él está hablando de nuevo de ese mismo acto y él continúa explicando eso. Él dice “y se entregó a Sí mismo por mí.” Quiero que te aferres a esas palabras. ¿No es interesante lo personal que esto se convirtió para Pablo?

 

El día que fui salvo, y después de haber sido ministro por unos ocho años, citando a Juan 3:16, ya que era un versículo corto de aprender, finalmente me di cuenta de que no era que Dios amara tanto al mundo; Era que Dios amaba tanto a Wayne, Dios amaba tanto a Wayne, y comentaba a otro grupo antes, que tuve que confesarlo ante Dios. Sabes, esta mañana me he levantado; He estado irritado, he estado frustrado, y he estado áspero con mi esposa, y de repente lo vi, estaba conduciendo a la iglesia, que Dios a pesar de todo me ama. ¿Lo puedes ver? O tal vez piensas que te mereces que Dios te amé. No sé, pero seguramente yo no lo merezco. Y Pablo no lo merecía y Pablo está tratando de sacar esto a relucir. Él me ha amado tanto, sí, Él me ha amado, Juan el discípulo dijo, y seguía diciendo: “Yo soy el discípulo a quien Jesús amó. Yo soy el discípulo a quien Jesús amó”. Y él se convirtió en el apóstol del amor y en sus últimas tres epístolas. ¿De qué crees que está hablando?

 

¿Sabes? pensamos tan altamente de nosotros mismos que creemos que merecemos algo. ¡No, no, no! ¿Acaso, no has visto tu pecado? ¿No has visto el egoísmo y el orgullo de tu vida? ¿No has venido delante de Dios como pecador miserable? y decirle: “Oh, Dios, quiero que sepas que te pido que me perdones”. Y Dios te ama, y ​​eso enmarcará tu obediencia desde este momento. Si no estás caminando bajo esa luz, entonces, has fallado en todo lo que el cristianismo tiene que ver. El salmista dijo: “¿Qué es el hombre para que Te acuerdes él?”

 

¿Sabes la palabra “dio”? en la frase “Se dio a Sí mismo por mí”. Es la palabra paradidomi. Es una palabra diferente a didomi, que significa “dar”. Esta significa “entregarse”. ¿Te das cuenta de lo que está diciendo? Jesús podría haber hablado en cualquier momento y haber librado al mundo de todo lo que está aquí, porque Él es el Creador, así que en lugar de eso, Él escogió como el Dios—hombre entregarse a Sus acusadores, a aquellos que Lo pusieron en la cruz. ¿Por qué? Pablo lo dijo. Se dio a Sí mismo por mí, pero también por Wayne y también por ti. Se dio a sí mismo, Él lo permitió.

 

¿Te imaginas al hombre que clavo los clavos en Sus manos? El hombre que estaba respirando, no sabiendo que estaba clavando en la cruz al que creó el aire que sus pulmones respiraban. Pero se entregó a Sí mismo. ¿Por qué? Porque Él nos amó, a ti y a mí. Jesús dijo: “No hay mayor amor que dar tu vida por tu hermano”. Eso es exactamente lo que Él hizo. Él derramó Su vida por ti y por mí. Y de alguna manera lanzó una lanza en el corazón de Pablo y él nunca volvió a ser el mismo. Él nunca lo fue. La razón por la que él vive, y de poner toda fe en Cristo es porque conoce el carácter de Aquel en quien confía. Él ha dado Su vida por él. Este acto de amor, Cristo muriendo en la cruz por los pecados del mundo entero, está por encima de todos los otros actos de amor que jamás podrían ser registrados. Y esto afecto tan personalmente a Pablo que cambió su vida para siempre. Pedro, si quieres hacer a un lado todo esto y vivir ignorándolo, yo no lo haré, dice Pablo, yo no puedo hacerlo a un lado.

 

He sido crucificado con Cristo y Cristo vive en mí y la vida que ahora vivo no voy a volver y vivir como la vivía, poniendo mi fe en lo que puedo hacer para agradar a Dios. Voy a caminar; Voy a vivir sumiso a Él. Por fe en Él, confiando totalmente en Él, en total confianza en Su Palabra; Así es como nos apropiamos de esta vida. ¿Y cuál es la motivación? El hecho de que Él me ha amado, Él te ha amado. Este es el principio de cómo nos apropiamos de la vida de Cristo. Tenemos que confiar en Él, ahora tenemos Su Palabra y esa Palabra es la que amamos y buscamos obedecer.

 

Quiero que sepan que en verdad creo en el sistema de ancianos para dirigir una iglesia. Y lo creo con convicción. Creo que como cuerpo corporativo hemos honrado a Dios, hemos hecho lo que Él dijo que hiciéramos. Ahora, observa las bendiciones que Él va a traer a esta congregación, puesto que si obedeces a Dios, Él va hacer posible hacerlo, eso que Él te ha encomendado a hacer. Y es eso lo que vamos a experimentar Su provisión. Creo que lo vamos a experimentar corporativamente, y mi oración es que la experimentaremos individualmente en nuestras vidas.

 

Puedes decir, “Wayne, todavía no lo entiendo.” Lo siento mucho, déjame decirlo de esta manera; Si no puede comprenderlo, mirar a las circunstancias situación por situación y tal vez logras verlo un poco más simple. Pero la verdad aquí es tan clara: si confío en Dios, confío en Su palabra, entonces puedo caminar y apropiarme de Él. El interruptor está encendido. Puedo apropiarme de lo que Él ya me ha dado.

 

Te digo, no puedo creer lo irritado que estaba cuando me levanté esta mañana. ¿Alguna vez te has sentido así? Me levanté irritado, todo me irritaba hasta el césped. Y no sé por qué Dios lo permite en nuestras vidas, pero creo que es para darnos otra visión de lo maligna que es nuestra carne. Es como cuando me estaba aparcando en el estacionamiento de la iglesia, algo me decía: “Reverendo, ¿Qué vas a decirles hoy?”,  ¿Sabes? eres un hombre mezquino, tu carne es miserable. ¿Lo entiendes, Wayne, de cuánto necesitas el mismo mensaje que estás predicando a los demás?” Y esta mañana lo vi, esta mañana vi lo desesperado que necesito de este mensaje. ¿Lo has entendido? ¿Lo has logrado comprender? Nunca lo vas a entender, hasta que te inclines ante Él. Sin tratar de ocultarle nada. Y cuando nos inclinamos ese interruptor se vuelve a encender y todo lo que ya tenemos, todo lo que ya teníamos lo empezamos a experimentar.

 

Eso es lo que está diciendo. ¿Por qué he de regresar a eso contigo Simón Pedro? Puedes seguir tú por ese camino. Yo me voy por el camino de Cristo. Pablo está hablando sobre él mismo, en primera persona. Por lo que él hizo la siguiente proclamación, “Estoy crucificado con Cristo.” Y ha declarado una paradoja: “Y ya no soy el que vivo, sino que Cristo vive en mí”. Y luego nos da el fundamento. “La vida que ahora vivo”, ¿cómo la vive? ¿Qué es diferente ahora de lo que era antes? “La vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. No vivo por fe en Su Palabra, vivo por fe en el Dios de la Palabra; es por eso que la Palabra significa tanto para mí. Si no confías en el carácter del Dios que escribió la Palabra, nunca confiarás en la Palabra.

 

Pero en cuarto lugar, pablo nos explica el problema. Ahora aquí es donde se llega a donde todos estamos. Aquí viene el problema, muchas personas no se dan cuenta de que cuando no obedecen a Cristo están anulando la gracia de Dios. Me pregunto si has comprendido esto, ¡Oh!, Sé que algunos no tienen idea de esto todavía, es por eso que es mejor que escuchen lo que se está diciendo aquí. Él dice: “Hago nula la gracia de Dios.” ¿Lo ves? Cuando volvemos y elegimos el tratar de hacer por nuestra cuenta cualquier cosa, lo que sucede es que anulamos la gracia de Dios, por causa de nuestra actitud.

 

¿De cuántos comités has formado parte en tu vida y has visto cómo el comité lucha para llegar a algo a lo que tal vez Dios esté complacido? Sí, sé que hemos estado allí. ¿Has alguna vez formado parte de un comité para nominar a alguien? ¿Recuerdas esos comités de nominación? El comité de rebeldes que se veían obligados a hacer lo innecesario, lo imposible. Es decir, ¿Cuántas veces hemos sido parte de un comité de planificación de largo plazo? Y ellos preguntan, ¿Dónde quieres que la iglesia esté en seis años? Y yo digo, no tengo ni idea, sólo quiero saber dónde debo de estar hoy. Pero nos proyectamos como si tuviéramos todo en nuestras manos.

 

Ahora, sé que hay momentos en que Dios nos da ese entendimiento, pero lo que estoy diciendo es de cuando tratamos de idear un plan y luego le pedimos a Dios que lo bendiga. Ahora, cuando eso sucede, es cuando se anula la gracia de Dios. Y puedes decir: “¿Cuál es entonces esa gracia de Dios?” Bueno, dos cosas, primero, es un favor inmerecido, aquello que ninguno de nosotros puede merecerse en un millón de años. Y así es como nos salvamos, así es como hemos de vivir. Pero no sólo eso, segundo, es el poder habilitador de Dios, el poder transformador de Dios. Cuando elijo hacer las cosas por mi cuenta, Dios dice: “Oh, tú puedes por ti solo, no me necesitas. Así que sigue tú mismo, y Me dice: “Wayne, lo estás haciendo bien, no es así Wayne. Sigue por ese camino, quieres hacerlo tú mismo, pues busca ayuda en ti mismo.” Pero, te puedo decir lo siguiente, lo que Dios inicia, Dios lo sostiene, así como lo que nosotros iniciamos, nosotros tenemos que sustentarlo.

 

¿Comprendes lo que estoy diciendo, no? Pues, debemos entender Su gracia que está disponible para nosotros cada día, que es Cristo viviendo en y a través de nosotros. Tenemos que entender esto muy, muy bien, ya que es condicional al grado y la medida de mi voluntad de decir sí a Él-de rendirme a Él, pues es así que Él empieza a obrar en mi vida. Sólo lo experimento en la medida en que estoy dispuesto a rendirme ante Él. Lo que Pedro había hecho cuando se puso del lado de los judaizantes, cuando se acobardo, dijo: “No voy más a asociarme con ustedes gentiles”, cuando lo hizo, en ese momento, anulo la gracia de Dios.

 

Ahora la palabra “anular” es la palabra adsetéo, que significa “sin”; Adsetomos significa “dejar de lado”. Él dijo: “No he dejado a un lado la gracia de Dios. Pues he decidido no volver a vivir como yo quería. En lugar de eso, escogí no dejar de lado la gracia de Dios”. La versión Reina Valera traduce esto: “No desecho la gracia de Dios”. Eso no está mal, Esa no es una interpretación literal, pero no está mal porque esa es la idea. Aquí está la gracia de Dios, hay un interruptor. Pero no tienes que hacer nada, ya que el interruptor esta puesto. Pero Dios está tratando de darle el poder, darte la energía, pero tú dices: “No, Dios, puedo hacerlo yo mismo. Mira que bien he hecho con mi negocio, lo he hecho yo mismo. Voy a hacer de mi vida cristiana de la misma manera. “Y Dios dice bien, anulas de esa manera Mi gracia, mantienes apagado el interruptor, anulando Mi gracia. Y así haces a un lado el poder de Dios que quiere obrar en y a través de ti. Pero, Pablo lo he hecho un millón de veces. “Busco de no frustrar, de no anular la gracia de Dios”.

 

Así que él dice “yo no”; Que está en tiempo presente. El tiempo presente significa que Pablo dice que vive para apropiarse de la capacidad divina de Dios, y vivir de esa manera. Pedro, puedes volver a la viaja forma si tú quieres. Pero, yo no quiero tener parte de eso, pues quiero vivir para apropiarme de la vida de Dios en mí. Lo ves, las obras religiosas en las cuales los Gálatas habían caído—no olvides su contexto—habían anulado la gracia de Dios. Y Pablo se puso en contra de eso y dijo, tú puedes hacer lo que quieras hacer. Pero, yo no voy a anular la gracia de Dios en mi vida.

 

Ahora vamos a ser prácticos, cuántos de ustedes crecieron en una iglesia entendiendo que tenían que hacer, hacer, hacer, hacer, y hacer. ¿Sabes de lo que estoy hablando? Cuando se medía tu espiritualidad por lo que hacías en la iglesia: Te preguntaban, ¿Cuántas veces has asistido a la iglesia el año pasado? Y decías, no falle ningún domingo. Se te daban esos pequeños sobres, cada semana tenías que marcar y decir sí habías hecho tus lecturas diarias de la Biblia, ¿verdad? ¿Has compartido de Cristo con alguien esta semana? Sí. Yo mentía sobre todas esas cosas cada semana porque pensaba que lo que hacía en la iglesia determinaba mi espiritualidad. La religión siempre dice eso. ¿Fuiste a misa? ¿Fuiste a la iglesia? ¿Hiciste esto? ¿Hiciste aquello? Y eso siempre de alguna manera medía la espiritualidad.

 

¡Pero, no señor! Eso es lo que Pablo está tratando de decir que esa no es la manera de medir nuestra espiritualidad. Si nos apropiásemos de la gracia de Dios, nunca tendríamos que pedir a nadie que se ofreciera como voluntario para nada. ¿Sabes qué? Si andamos en la gracia los dones de Dios se pusieran a disposición y tendríamos personas para todo, como por ejemplo, necesitamos 150 personas ahora mismo como ujieres, necesitamos personas en el departamento de jóvenes, adultos para ayudar a dirigir a los jóvenes, necesitamos ayuda en todos las áreas, pero ¿Qué hacemos? Se envía a personas que parecen como del servicio secreto a tocar puertas para averiguar qué está pasando, y hasta pedir tu número de seguro social. No, si hay personas caminando en la gracia de Dios, el cuerpo de Cristo se pone a funcionar. Ya que donde está el Espíritu del Señor hay libertad en el cuerpo de Cristo.

 

¿Dónde se empieza con eso? Empieza conmigo, comienza contigo. Cuando empezamos a ser serios acerca de nuestro caminar cristiano y empezamos a estar dispuestos a decir sí, Señor, sí, Señor, no tendrías que preocuparte por la iglesia. La iglesia florecerá, florecerá, florecerá. Será lo que Dios quiere que sea. Pero hasta que sacamos a las personas de su zona de confort y entender lo que significa dejar a un lado la gracia de Dios, no vamos a llegar a ninguna parte, y seremos los mismos cuando Jesús regrese. Mi oración es que esto no pase entre nosotros. No creo que Dios me envió aquí para que esto suceda. Creo esto, que Dios tiene los mejores días por delante. Pero la clave está en nuestros propios corazones y nuestra propia intimidad con Cristo y si estamos o no dispuestos a caminar con Él.

 

Bien, veamos lo que rechazamos. ¿Qué es lo que hacemos a un lado cuando decidimos hacer de la iglesia a nuestra manera? ¿Qué pasa cuando traemos el sistema del mundo para hacer sus formas en la iglesia y decidimos hacerlo de la manera del mundo? ¿Qué hemos puesto a un lado? Muy bien, veámoslo. En primer lugar, cuando dejamos de lado la gracia de Dios, dejamos a un lado Su capacidad, la funcionalidad en el cuerpo de Cristo. Si no tienes ningún ministerio, no tienes ningún propósito en el cuerpo de Cristo. Puedes decir, he sido ujier durante 50 años. ¡Eso no importa! Nunca fuiste útil en el cuerpo de Cristo. Eso es difícil de entender, ¿No? Déjame mostrarte de qué estoy hablando. 1 Corintios 12:4, dice “Ahora bien, hay variedades de dones [y todos somos dotados de manera diferente], pero el mismo Espíritu.” Sabes cuál es la palabra para “don”. Es la palabra, lo sabes bien, “carisma”. De donde usamos la palabra “carismático”. Me molesta que algunas personas construyan una denominación de algo que todos experimentamos. Es la gracia de Dios. “Matic” significa el resultado de esa gracia; “Caris” significa gracia. En otras palabras, el resultado de la gracia de Dios obrando en nuestra vida es el don o la función que tenemos en el cuerpo de Cristo.

 

Si regreso a jugar a la iglesia, si regreso a hacer cosas a la manera en que el mundo lo hace, acabo de apagar mi función en el cuerpo de Cristo. La mano de Dios no está en ello y la bendición de Dios no está en ello. Lo ves, eso es lo que pasa, no hay función para nadie en el cuerpo de Cristo hasta que se vive bajo la gracia que Dios te ofrece. Cuando dejamos de lado la gracia de Dios, también perdemos la suficiencia de Dios para lograr lo que Él quiere que cumplamos, perdemos la suficiencia monetaria—la suficiencia financiera.

 

Lo que estoy diciendo es de cuando Dios pone algo delante de ti y te cuesta, Él proveerá para eso si Él lo inicia. Él dice a la iglesia en 2 Corintios 9:8, “Y Dios”, y está en el contexto de dar. “Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra;” El contexto de esto es la gracia, que nos habla de la suficiencia financiera para hacer las cosas que Dios te ha dicho que hagas. No es cualquier cosa, no es pedir y conseguir cosas, no, es obtener la provisión para lograr lo que Dios ha dicho.

 

Puedes confiar en que Dios siempre proveerá dirección, y eso es la gracia. Pero cuando empiezas a hacerlo a tu manera, oh, amigo, comenzamos a obrar para nuestro propio interés. Usas tus artimañas para comenzar algo y salir adelante, y vas a tener que seguir usando artimañas para salirte con la tuya. Provocas culpa en las personas, para que hagan cosas. Pero, no tienes que hacer eso, no tienes que hacer eso cuando Dios está siendo honrado y glorificado en tu vida, cuando estás viviendo sumiso a Él  puedes participar en la suficiencia que Dios quiere para tu vida.

 

Cuando dejamos de lado la gracia de Dios estamos optando ponernos de nuevo bajo la Ley, y perdemos la capacidad de aguantar las pruebas de la vida. ¿Alguna vez has visto a un cristiano que no puede soportar las pruebas en su vida? Mira con atención si está o no viviendo bajo la gracia o si ha regresado a actuar a su manera. Si dejas de lado la gracia de Dios, 2 Corintios 12:9, “Y él me dijo,” y aquí es cuando Pablo clama a Dios, “quita este aguijón de mi carne.” Dios le había dado eso para doblegarlo, lo que de otra manera no lo haría. Y Dios le dijo que “no” tres veces. Me gusta la forma en que Dios responde. Pablo dijo: “Señor, quítame esto.” Y Dios dijo “No” y Pablo dice de nuevo,  “Dios, quítame esto.” Y la respuesta es “No,” tres veces. Tres intentos y no más. Es decir, Dios no lo va hacer. Pero esto llevó a Pablo a decir esto: “Y Él me dijo: ‘Bastante Mi gracia.'” Si no vas a vivir bajo la gracia de Dios, entonces no puedes participar en la gracia que te ayudará a soportar lo que está sucediendo. Él dice: “Porque el poder se perfecciona en la debilidad” Muy bien, por lo tanto, “prefiero jactarme de mis debilidades para que el poder de Cristo habite en mí”.

 

¿Te das cuenta de que la gente que camina por los valles de la vida, confiando en Dios en todo, son personas que están experimentando el poder capacitador de la gracia de Dios? Pero puedes poner a dos cristianos en la misma habitación de un hospital con la misma enfermedad, uno de ellos tendrá la victoria, el otro vive en derrota total, de manera miserable, con miedo a la muerte. ¿Por qué? Porque no están participando en la gracia de Dios. La han puesto a un lado, ellos han optado por ir en una dirección diferente. Cuando dejamos de lado la gracia de Dios perdemos el poder que Dios nos da para completar las asignaciones que Él nos ha dado.

 

Pablo dice en Efesios 3:7, “Del cual fui hecho ministro, conforme al don de la gracia de Dios que se me ha concedido según la eficacia de su poder.” No me gustaría el ser asignado a un lugar y no estar bajo la gracia de Dios. Yo le digo a Dios: “Dios, quiero terminar bien, quiero terminar bien”. Lo interesante de esto es que Dios me escucha y Dios sabe que no terminaré bien a menos que Su presencia esté siempre sobre mí. ¿Sabes? Él me ha puesto aquí y todos los días de mi vida pienso ¿Qué estoy haciendo? Por ejemplo, esta tarde tengo que ir a una gran conferencia ¿Qué haré? No tengo ni idea, nunca he estado en una de ellas, y voy a ir a ese lugar y me sentare y voy a decir, ¿Qué estoy haciendo aquí? Y van a decir, ¿Qué estás haciendo aquí? Y diré, no sé que estoy haciendo aquí.

 

Pero todos los días de la vida tenemos que tratar con tantas cosas que llegamos al final del día y es como si tuvieras que caer postrado ante Dios y decir: “Dios, Tú tienes razón, no podemos hacer esto Dios. ¿Por qué nos pusiste aquí?” Y Dios dice: “Porque quiero que vivas el mensaje que has estado predicando a todos los demás”. ¿Lo vas a vivir? ¿O te vas a dar por vencido como otros? Quiero decirte algo, no experimentaras el poder de Dios a menos que estés caminando bajo la gracia de Dios. No hay habilidad; puedes hacerlo tú mismo, ayudarte a tu mismo, tienes esa opción. Pero no andaréis en la plenitud de Dios, pues no tienes ni idea de lo que estamos hablando. La adoración no significará nada para ti hasta que comiences a reverenciar y clamar a Dios y seas transparente con Él y decir: “Oh, Dios, soy un fracaso, eso es todo lo que puedo ser. Dios, toma mi fracaso y reemplázalo con lo que Tu eres”

 

Si dejas de lado la gracia de Dios, las personas no verán a Jesús en ti o en mí. 2 Tesalonicenses 1:12 dice: “A fin de que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.” ¿Cómo? “Según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo”. Cuando anulo la gracia de Dios, entonces no soy testigo de nadie, no soy testigo de nada. Ya que cuando dejamos de lado la gracia de Dios no tenemos fuerzas para enfrentar la oposición. En 2 Timoteo 2:1 se nos dice que frente a la oposición, y Pablo le dice esto a Timoteo desde la prisión donde está a punto de ser martirizado: “Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que está en Cristo Jesús”. Esa es la única manera de enfrentar la oposición.

 

No hay humildad en nuestras vidas cuando la gracia no se está viviendo. En 1 Pedro 5:5 se dice, “Asimismo, vosotros los más jóvenes, estad sujetos a los mayores; y todos, revestíos de humildad en vuestro trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.” ¿Se le da gracia a los soberbios? No, no se les da. Y así es que cuando elijo ser orgulloso, el vivir a mi manera, y renuncio a no estar bien con Él, es cuando dejo de lado la gracia de Dios. Para decirlo de una manera más breve, supongo que cuando se deja de lado la gracia, cuando Wayne se levanta por la mañana y decide vivir su vida a su manera, deja a un lado la gracia de Dios, entonces la vida cristiana en ese momento está apagada. No la puedes vivir, pues sólo bajo la gracia se puede vivir, ya que sólo Cristo la vivió y la vive en nosotros y a través de nosotros.

 

Por lo tanto, el problema es la forma en que vivimos la vida cristiana, pues pensamos en ello, y no nos damos cuenta que estamos anulando la gracia de Dios cuando decidimos hacer las cosas a nuestra manera. Le decimos a Dios, “no me llames, ya que tengo varios planes para hoy, luego te llamare. En ese mismo momento estas anulando la gracia de Dios y dejamos de ser funcionales en el cuerpo de Cristo. De hecho, uno de los versículos que no leí dice que ni siquiera tenemos la gracia de hablar entre nosotros. ¿No sería grandioso si todos estuviéramos caminando bajo la gracia y todo lo que dijéramos estuviera sazonado con la gracia de Dios y nos construyera en lugar de derrumbarnos? Eso cambiaría nuestros correos electrónicos, ¿no es así?

 

Lo ves, cuando no caminamos bajo la gracia es fácil discernir de dónde vienen esas actitudes erróneas, proviene de personas que no tienen idea de la vida cristiana. Pablo dice que él quería caminar en el poder de Dios. Y esta mañana, sintiéndome frustrado de nuevo, le dije al Señor en el automóvil: “Señor, quiero experimentar, quiero predicar, quiero vivirlo. Estoy cansado de sentirme frustrado, amargado y crítico”. Y en el momento en que elijo no inclinarse ante Él, es lo soy, es en lo que me convierto, y esa persona a quien llamaron para ser su pastor, aparte de Jesús, soy un fracaso total. Pero gracias a Dios que Él no vino a renovar nuestra carne, Él vino a reemplazarla. ¿Has notado eso en tu vida? ¿Ha quedado claro? Me pregunto cuántos de nosotros aquí hoy en día estamos dejando de lado la gracia de Dios. “Oh no, yo he sido exitoso, tengo dinero en el banco, tengo un buen programa de jubilación. “¡Vaya, que gran cosa! ¿Lo has logrado a expensas de experimentar la gracia de Dios? Él no está impresionado, Él no estará impresionado cuando llegues al cielo. ¿Has acaso visto alguna vez a un coche fúnebre tirar de un remolque con pertenencias?