En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 18

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Casi todos los meses nos damos cuenta de que en algún lugar del mundo se están celebrando elecciones de algún tipo; presidenciales, legislativas, locales, etc. Todo esto nos lleva a una pregunta muy interesante referente al tipo de gobierno que Jesús les estaba presentando a los judíos de Su época. Él afirmaba ser su tan esperado Mesías, y los llamaba para que entraran en el reino que Él establecería. ¿Va el gobierno de Su Reino a permitir la política de “volver la otra mejilla” al mal?

El Asunto de las represalias. Mateo 5:38-42

Debe de ser mencionado al inicio de esta serie de antítesis, que Jesús está hablando de las represalias personales en vez de una orden comprensiva referente a la implementación de la ley. De hecho, Su afirmación sobre lo que la Ley de Moisés prescribe, contrasta con Su sugerencia sobre el mal trato personal. Recordemos que el énfasis en Mateo 5:21-48 es sobre la necesidad de una justicia que excede la de los escribas y los fariseos, si uno pretende entrar en el reino de los cielos que Jesús está ofreciendo. A pesar de eso, Jesús no está contradiciendo la necesidad que una sociedad tiene de la ley y del orden, y ciertamente, Jesús nunca apoyaría el exceso desenfrenado de los hombres malos en contra de los que son los inocentes cumplidores de la ley.

Como lo pone Lenski, “Cristo nunca me dijo de no retener la mano del asesino, ni verificar a los ladrones y asaltantes, ni oponerme al tirano, o, según mis dones, fomentar la inutilidad, la deshonestidad o la avaricia”. Jesús no solamente estaría contradiciendo las acciones de Su Padre en contra del mal en el Antiguo Testamento, sino que también se estaría oponiendo a las enseñanzas del Nuevo Testamento sobre la sumisión a los poderes del gobierno. A este tipo de persona en el gobierno se hace referencia como “servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo” (Romanos 13:4).

Lo que Dijo la Ley de Moisés. Mateo 5:38

5.38. “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente”.

Esta afirmación fue originalmente dada en Éxodo 21:24 para prevenir más venganza de la requerida. Más aun, este mandamiento no les fue dado a los individuos con el objeto de que tomaran la ley en sus propias manos, sino que fue presentado en el contexto de las heridas ocasionadas a una mujer embarazada quien se veía envuelta en la pelea entre dos hombres, siendo uno de ellos su esposo. Los hombres que lastimaban a la mujer “serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe” (Éxodo 21:22-25).

Las dos cosas de importancia que debemos notar en todo esto son que el castigo debe de ser acorde al crimen, ni más, ni menos; y en segundo lugar, la decisión de castigar debía ser hecha por “los jueces” y no por los familiares de la víctima. Luego, después, en Mateo 18:15-17, Cristo involucra la ley de “los dos o tres testigos” de Deuteronomio 19:15. La víctima debe de tener la autoridad de una corte legal para poder ejercer cualquier tipo de represalias.

En nuestros días, algunos auto-nombrados religiosos y otros, sostienen que el castigo no previene el crimen. Esto está en conflicto directo con la enseñanza bíblica. De acuerdo con Deuteronomio 19:19-21, la Ley de Moisés prescribe el castigo por tres razones: Primero, para que produzca uno de los dos resultados siguientes: “quitarás el mal de en medio de ti” (19:19), y “los que quedaren oirán y temerán, y no volverán a hacer más una maldad semejante en medio de ti” (19:20). Segundo, el castigo era prescrito para evitar la venganza excesiva, y, tercero, para prohibir la vendetta personal y familiar (19:21). A menos que alguien pueda decir que esta es estrictamente una enseñanza del Antiguo Testamento, un segundo vistazo a Romanos 13:1-7 nos mostrará que esa sumisión a la autoridad legal es así mandada, porque el gobierno “…no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo”.

Lo que Cristo Enseñó. Vivir por Encima de la Ley. Mateo 5:39-42.

En cada uno de estos cuatro versículos, Cristo nos da una prescripción para tratar con los problemas personales, manteniendo al mismo tiempo la justicia de Dios. En esta parte, utilizaremos el espacio necesario para tratar sobre este primer mandato.

Resistirse a la Venganza Personal. Mateo 5:39.

5:39. “Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”.

Para poder mostrar que “no resistir al que es malo” es un asunto personal y no oficial o legal, basta con mirar las acciones del mismo Señor Jesús. Cuando los ataques en Su contra eran personales, Él los recibió sin resistirse. Por ejemplo, 1 Pedro 2:20-23 presenta a Cristo como nuestro ejemplo en Su sufrimiento: “…el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente”. Esto fue en cumplimiento a Isaías 53:7: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca…”. Sin embargo, cuando Jesús estuvo frente al sumo sacerdote defendiendo Su doctrina, fue golpeado en la cara por uno de los oficiales. Jesús no le volvió la otra mejilla. Al contrario, Él se defendió por hablar la verdad al responder, “Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?” (Juan 18:22-23).

Pero en un ámbito aun más amplio, Cristo resistió el mal cuando limpió el Templo. En realidad, Él mismo hizo un azote de cuerdas con Sus propias manos y azotó a los cambistas y a otros mercaderes, echándolos fuera del Templo, diciendo, “No hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado” (Juan 2:16). Esto también fue en cumplimiento de las Escrituras: “El celo de tu casa me consume” (Juan 2:17 cf. Salmo 69:9). Cada una de estas profecías y otras más, se cumplirán “en el cumplimiento de los tiempos”.

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