En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 31

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Tres Palabras sobre la Preocupación:
Mateo 6:25-34

Al repetir “no os afanéis” a través de este pasaje, podemos tener la impresión de que Cristo está abogando por la negligencia al planear las necesidades de la vida. Pero, en realidad, la idea que transmite Jesús es que la preocupación—afán—es una pérdida de tiempo; la frase sería “no estén ansiosos”. Jesús nos brinda tres razones del porqué los verdaderos discípulos deben de sobreponerse a la ansiedad; y a pesar de que estas reglas están dirigidas a aquellos que están anticipando Su Reino Mesiánico terrenal, son universales, y se aplican a cualquier persona en cualquier tiempo. El mundo ha sido estremecido por eventos que no habían sido anticipados con anterioridad, y que han llevado a las personas a la confusión y aun a la desesperación. ¡Estas palabras son las que necesitamos hoy!

El afán no es necesario. 6:25-30

Jesús hace cuatro preguntas las cuales resumen la inutilidad de las preocupaciones, la primera de las cuales es, ¿qué es más importante, lo temporal o lo eterno?

6:25. “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”.

La palabra original para “afán” es merimnáo (Strong G3309), de merízo (Strong G3307), que es partir, dividir, que dentro de este contexto se refiere a la consternación de la mente, confiar a medias y dudar a medias. Santiago 1:8 le llama a esto “el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”. Esta es otra manera para expresar la idea de los “dos señores” del 6:24; ¿es Dios o la ansiedad lo que te controla?

Cuando consideramos todo lo que contiene la palabra “vida” (psujé, Strong G5590), es una tontera preocuparnos por la comida que lo único que hace es sostener la vida aquí en la tierra; y aun hay más en la palabra “cuerpo” (sóma, Strong G4983) que en la ropa que lo adorna. El contexto es más amplio al decidir el uso de las palabras. En Juan 10:10, Jesús dice, “yo he venido para que tengan vida (zoé, Strong G2222), pero en el versículo 11 Jesús dice, “el buen pastor su vida (psujé, Strong G5590) da por las ovejas”. Luego el apóstol Pablo habla de un “cuerpo animal” (sóma psujikós, Strong G5591), y un “cuerpo espiritual” (sóma pneumatikós, Strong G4152) en 1 Corintios 15:44, que significa que hay un cuerpo adaptado al alma y otro tipo de cuerpo adaptado al espíritu. Esto quiere decir que psujé puede significar tanto alma como vida.

Aquí Jesús está recordando el 6:19 en donde las cosas temporales se contrastan con las cosas eternas; de la misma manera, hay mucho más para la vida que solamente la comida y la bebida, y Ipara el cuerpo que solamente el vestido. La diferenciación que hace Pablo del cuerpo que tiene alma con el cuerpo espiritual, expresa lo mismo que Jesús: uno de nuestros tesoros celestiales es un cuerpo glorificado que no es afectado por la descomposición. De esta manera, puesto que Dios nos dio la vida y el cuerpo los cuales son Ique el alimento que Iy el vestido con que lo I, el preocuparnos por estas cosas menores es totalmente innecesario.

La segunda pregunta de Jesús es: “¿Qué es más valioso, las aves o los creyentes?”

6:26. “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”.

Dios no les dio a las aves la habilidad ni la responsabilidad de sembrar, cosechar ni guardar los alimentos en graneros, sino que les dio el instinto para saber qué alimento es el más adecuado y la habilidad para obtenerlo por ellas mismas. A pesar de eso, Dios no deja caer la comida en el pico de un pichón: el ave adulta trabaja para obtener esa comida. Por eso es que la ilustración no es una excusa para la ociosidad humana; más bien es una admonición para confiar en Dios quien “las alimenta” y que considera a los creyentes mucho más valiosos que las aves. El valor mayor de los creyentes se afirma directamente en 10:31, “Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos”. Al responder a la primera pregunta, el argumento fue del mayor al menor; aquí, el argumento va del menor al mayor.

La tercera preguntaes, “¿Cómo se puede cambiar lo incambiable?”

6:27. “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?”.

Las dos palabras “estatura” (hhlikía, Strong G2244) y “codo” (phjus, Strong G4083) han tenido diferentes traducciones. En Hebreos 11:11, hhlikía se refiere a la edad de Sara y no a su estatura. En la Nueva Versión Internacional, phjus se traduce como “hora” en Mateo 6:27, siendo una medida de tiempo en vez de tamaño. Por eso podemos sostener el argumento de que Jesús está diciendo que es imposible poder añadir siquiera una hora a la duración de nuestra vida. Luego esto está asociado con el pasaje paralelo en Lucas 12:26, “Pues si no podéis ni aun lo que es menos”, para poder mostrar que añadir un tiempo a la duración de la vida es una cosa menor que añadir un codo a la estatura. Este argumento cae por su propio peso porque, de hecho, una persona no puede añadirle tiempo a su vida ni tampoco un codo a su estatura. Desde el punto de vista de Dios, cada uno de estos es “lo que es menos”. Jesús está hablando sobre un cambio que es imposible hacer para el hombre. En Mateo 19:24-26 Jesús les dirá que es más fácil que un camello pase a través del ojo de una aguja que para un hombre rico entrar en el reino de los cielos, y luego Él dice, “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”.

Finalmente, Jesús pregunta, “¿Cómo pueden dudar de la fidelidad de Dios?

6:28-30. “Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?”.

Jesús retorna ahora al asunto del vestido, y solamente aquí utiliza una ilustración del campo. Los lirios y otras flores silvestres crecen en lugares en donde todos pueden verlas. Los lirios son creados justamente para su entorno. Dios hace todo para que estos crezcan y manifiesten su belleza. Cuando la reina de Sabá vio toda la gloria de Salomón, quedó tan asombrada que expresó, “he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha” (2 Crónicas 9:3-6). A pesar de eso, Salomón con toda su gloria no se podía vestir (peribállo, Strong G4016) como uno de esos lirios.

¿La conclusión? “¿No hará [Dios] mucho más a vosotros, hombres de poca fe?”. El valor superior que cada creyente tiene ante los ojos de Dios debe de hacer que nuestra fe se expanda. El estar ansiosos es tener una fe pequeña y encogida. La hierba del campo solamente dura hasta el día siguiente y luego se echa en el horno. El creyente dura para siempre, a pesar de que este cuerpo mortal puede ser quemado por un terrorista, “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Corintios 5:1). Y todo esto ciertamente sucederá “en el cumplimiento de los tiempos”.

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