En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 37

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Jesús Formula Tres Advertencias a los que no son Sus Verdaderos Discípulos. 7:13-27

Jesús ha estado hablándoles a Sus verdaderos discípulos, pero ahora se vuelve a la “gente” (vea el v. 28), quienes se habían reunido para escuchar Sus enseñanzas. Mientras que estas admoniciones finales son advertencias, al mismo tiempo son invitaciones para seguirlo como Mesías.

Los Caminos Ancho y Estrecho. 7:13-14

El Camino Ancho a través de la Puerta Ancha.

7:13. “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella”.

El uso de las palabras “puerta” (púle, Strong G4439, puerta, entrada) y “camino” (ohdós, Strong G3598, camino, proceder) significa que se entra a un cierto estilo de vida, y que se camina en él. El mandamiento de Cristo es el de entrar por la puerta estrecha, ya que la alternativa lleva a la destrucción segura. Aquellos que entran por la puerta ancha son muy numerosos, porque es muy fácil hacerlo al no renunciar a la auto-justificación y a la tradición. Jesús ha estado predicando en contra de eso a través de todo Su sermón. Este es el camino de los fariseos quienes han establecido sus propias reglas y requisitos, los cuales dependen de ellos mismos. Si una persona establece los prerrequisitos para entrar, luego, cualquier persona los puede cumplir sin tomar en cuenta a Dios. Tristemente, sus obras de justicia son como “trapos de inmundicia” (Isaías 64:6) a los ojos de Dios y llevan a la “destrucción” (apólumi, Strong G622, morir, perecer) lo cual no es simplemente una pérdida física, sino la perdición eterna (Romanos 9:22; 2 Pedro 3:7; Apocalipsis 17:8).

El Camino Estrecho a Través de la Puerta Estrecha.

7:14. “Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

Esta puerta es “estrecha”, de stenós (Strong G4728) que tiene el significado de “angosta”, “comprimida”, “pequeña”, y en este versículo, solo la encuentran unos pocos. La Nueva Versión Internacional dice, “Porque estrecha es la puerta y angosta la senda”, dslíbo (Strong G2346, angosto, atribular), no tiene el mismo énfasis que dslípsis (Strong G2347, persecución, tribulación), que se derivan del mismo verbo. Así que el contraste no es necesario entre la manera fácil o difícil, sino entre los caminos ancho y estrecho.

Juan MacArthur intenta comparar esto con Lucas 13:24, “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”. Él comenta lo siguiente:

“El término agonízomai (esforzarse, Strong G75) indica que entrar por la puerta al reino de Dios, requiere conciencia, propósito y un esfuerzo intenso. Es el término de donde viene la palabra ‘agonizar’ y es la misma palabra que Pablo utiliza para describir a un atleta que agoniza (compite) en una carrera (1 Corintios 9:25) y el cristiano que ‘pelea la buena pelea de la fe’ (literalmente, que lucha la buena batalla, 1 Timoteo 6:12)”. (El Evangelio de Mateo, I, pág. 455).

Esto refleja la insistencia de MacArthur sobre la “salvación de señorío” en la cual, “los requisitos para la ciudadanía en el reino son grandes, demandan mucho, están claramente definidos y no permiten ninguna desviación” (p. 455). Aun en esta cita, él confunde el uso que Pablo hace de “esforzarse” en la vida cristiana, con el uso de “esforzarse” en Lucas 13:24. Sin embargo, hay un número de cosas en Lucas 13:23-24 que difieren de Mateo 7:13-14.

Primero, hay varias posibilidades en las que el término agonízomai puede ser utilizado, dependiendo del contexto. El Léxico de Thayer afirma que agonízomai significa “procurar, con un celo extremo, esforzarse para alcanzar algo” (p. 10). Un celo extremo, agotador, no es necesariamente una agonía, si lo vemos de esa manera, pero sí requiere de verdadera fe, como Jesús lo explicó en Juan 6:27-29, “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado”.

En el sermón que en el año 1863 predicó Charles Haddon Spurgeon, “La Justificación de la Fe”, dijo,

“Si usted le dice a un pobre pecador que hay un cierto monto de humillaciones y temblores y convicciones y escrutinios del corazón que deben de ser sentidos para asegurarse de que puede acercarse a Cristo, yo le exijo a todos los evangelistas legales que brinden una información diferente de la manera y del grado exacto de preparación que sea requerido. Porque entonces, uno le debería decir a un pecador que debe de cumplir meses de trabajo legal; a otro que solamente necesita tener buenas intensiones; y otros le exigirán que sea necesario que posea las gracias del Espíritu, como la humildad, la pena piadosa, y el amor a la santidad. Si la justificación del pecador se encuentra en el mismo Evangelio, el asunto queda claro y simple; ¡pero que plan más indirecto es ese conjunto de ley y evangelio en contra del cual yo me enfrento!”

Segundo, en el contexto de Lucas se toma en cuenta primordialmente el tiempo de la segunda venida de Cristo, y la imagen es aquella de la puerta que se cierra y muchos son dejados por fuera.

Tercero, en Lucas no se mencionan caminos estrechos ni anchos.

Cuarto, el énfasis, por consiguiente, no es tanto en cómo entrar por la puerta tal como es, sino es sobre ¡cuán pronto la puerta será cerrada! Ciertamente, no es un mensaje de preparación para una pre-salvación, sino más bien, ¡un mensaje urgente para entrar!

Con respecto a Mateo 7:14, A. C. Gaebelein (Mateo, p. 156) oportunamente afirma, “¿Y porqué entonces es estrecha la puerta? No es debido a ciertas condiciones y términos duros que deban cumplirse, sino porque las personas no quieren dejar su propia auto-justicia y se mantienen aferrados a sus miserables trapos de inmundicia, rehusando el camino de Dios y la puerta de salvación que Dios les da, la cual es Cristo y solamente Cristo”.

Si acaso existe alguna urgencia, es hoy mismo, cuando más cerca estamos del retorno de Cristo, en el cumplimiento de los tiempos; por eso debemos decirle a ese pobre pecador, “¡Acércate mientras aun queda tiempo, no tardes!”

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