La Doctrina Bíblica de la Justificación Por la Fe

La Doctrina Bíblica de la Justificación Por la Fe

Por: El Dr. John Ankerberg / y El Dr. John Weldon; © 2005

Traducido y adaptado al castellano por el Licenciado en Teología, Roberto Bautista Álvarez

Todas las citas bíblicas han sido tomadas de La Biblia de las Américas®.

© Copyright 1986, 1995, 1997 por la Fundación Lockman.

Usadas con permiso (www.lockman.org).

Descripción:

La justificación es sin duda la única doctrina más importante en la Biblia. Es sin duda una doctrina que es rechazada y opuesta por todos los cultos y hasta todas las religiones fuera del cristianismo. 

 

La Doctrina Bíblica de la Justificación por Medio de la Fe

La “justificación” es el acto por el cual Dios perdona los pecados de los creyentes y los declara justos al imputar la obediencia y justicia de Cristo a ellos por medio de la fe. (Lucas 18:9-14.)

La justificación es sin duda la doctrina más importante en la Biblia. Es sin duda una doctrina que es rechazada y a la que se oponen todas las sectas y todas las religiones fuera del cristianismo. En su libro; Conoce Tu Vida CristianaUna Introducción Teológica, el teólogo Sinclair Ferguson habla de su importancia, no sólo para la iglesia, sino también para el cristiano:

Martin Luther, cuya comprensión del evangelio era mejor que la mayoría, dijo una vez que la doctrina de la justificación fue el artículo mediante el cual la Iglesia se sostiene o se cae. “Esta doctrina,” dijo, “es la cabeza y piedra angular de la Iglesia, es la única que engendra, nutre, construye, conserva y protege la Iglesia; sin la cual la Iglesia de Dios no puede subsistir una hora.” Luther tenía razón, aunque para nuestra comprensión de la forma y dirección de la vida cristiana hemos sugerido que la doctrina de la regeneración es importante, La Doctrina de la Justificación es central. No sólo es el artículo por cual la Iglesia se sostiene o se cae, pero también lo es para el cristiano. Probablemente más problemas son causados en la vida cristiana por una visión inadecuada o errónea de esta doctrina que cualquier otra. Cuando el hijo de Dios pierde su sentido de la paz con Dios, también  su interés por los demás se seca, o en general, disminuye su sentido de la bondad y gracia de Dios, pues es de esta fuente que ha dejado de beber. Por el contrario, si hemos logramos aferrarnos a esto, obtendremos la base para una vida de paz y gozo.[1]

Luego él explica por qué esta doctrina es difícil de aceptar para algunos:

La importancia práctica de esto no puede ser exagerada. La gloria del evangelio es que Dios declara a todo cristiano justamente en comunión con Él, a pesar de su pecado. Pero nuestra mayor tentación y error es tratar de pasar de contrabando el carácter en Su obra de gracia. Con qué facilidad caemos en la trampa de asumir que sólo nos quedamos con ser justificados, siempre y cuando existan razones en nuestro carácter para esa justificación. Pero la enseñanza de Pablo es que nada de lo que hacemos nunca contribuye a nuestra justificación. Tan poderoso fue el énfasis en esto que los hombres le acusaron de enseñar que no importaba cómo vivían, si Dios los justificó. Si Dios nos justifica tal como somos, entonces, ¿Cuál es el sentido de la santidad? Todavía, en un sentido esta es una prueba de que si o no ofrecemos al mundo la gracia de Dios en el Evangelio. ¿Hacen esto que los hombres digan: “Estas ofreciendo una gracia que es tan gratis, que no importa cómo la persona viva”? Pero, ¡Esta fue precisamente la objeción que tenían los fariseos contra la enseñanza de Jesús![2]

He aquí las características que distinguen a la justificación:

¿Qué no es justificación?

  1. No es una recompensa por algo bueno que hemos hecho.
  2. No es algo en lo que cooperamos con Dios. (No es santificación.)
  3. No es una justicia infundida que resulta en buenas obras que se convierten en la base de la justificación (este es el concepto Romano católico y mormón de la justificación).
  4. No se realiza aparte de la satisfacción de la justicia de Dios; es decir, no es injusta.
  5. No está sujeta a grados – Uno no puede ser más o menos justificado; uno sólo puede ser totalmente justificado o injustificado.

¿Qué es justificación?

1) La justificación es un regalo inmerecido de la misericordia de Dios.  (Rom. 3:24, Tito 3:7).

2) La justificación es enteramente realizada por Dios, una vez y por siempre. (No es un proceso como la santificación personal, pero el conocimiento de ella sí ayuda a producir la santificación.)

Uno de los principales teólogos de nuestro tiempo, James Packer declaró:

Esta justificación, se encuentra individualmente localizada en un punto del tiempo en el cual un hombre cree (Romanos 4:3, 5:1), es un hecho divino, escatológico, hecho una-vez-para-siempre, es el juicio final traído al presente. La sentencia justificante, una vez dictaminada, es irrevocable. “La Ira” (Romanos 5:9) no tocará a los justificados. Aquellos que son aceptados ahora están seguros para siempre.

La examinación frente al tribunal de Cristo (Romanos 14:10-12; 2 Corintios 5:10) puede privarlos de ciertas recompensas (1 Corintios 3:15) pero nunca de la justificación. Cristo no pondrá en duda el veredicto de la justificación de Dios, sólo declarar, endosar e implementarlo.[3]

En otras palabras, si Dios el Padre nos justificó en el momento en que creímos, ¿es imposible que el Hijo rechace la declaración legal del Padre?

3) La justificación implica una justicia imputada completamente aparte de las obras: la justicia de Dios mismo se ha dado a los creyentes. No tiene nada que ver con la justicia de una persona (Romanos 4:5, 6, 17-25).

No es sólo que Dios desacredita nuestro pecado y culpabilidad, sino también que se acredita la plena y entera santidad a nuestra cuenta. Bruce Milne describe esta operación de la siguiente manera:

Nuestra justificación no es simplemente una cuestión que Dios desacredita nuestra culpa; sino también que nuestra necesidad sólo puede ser satisfecha si la justicia, el entero carácter de santidadse acredita a nosotros. Este es el increíble don de la gracia. Laperfección de la ley y la perfecta justicia de Cristo se hacen nuestros por medio de la fe en Él (1 Corintios 1:30; Filipenses 3:9). No es sólo que nuestro abismal fallo en el examen moral de la vida se pasepor desapercibido; Ahora, Atanasio nos habla de este “intercambio increíble” por lo que, como Calvino dice, “el Hijo de Dios, aunque impecablemente puro, tomó sobre sí la deshonra y vergüenza de nuestro pecado y como resultado nos viste con Su pureza.”[4]

La Justicia es imputada porque el creyente en realidad está unido a Cristo. En otras palabras, debido a que el creyente está “in Cristo,” la justicia de Cristo le es imputada. La justificación es el reconocimiento legal subsecuente a ese hecho. Somos declarados (tiempo pasado) justos. Nosotros ahora tenemos la justicia perfecta delante Dios (no de manera casual, sino legalmente).

“Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención.” (1 Corintios. 1:30).

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él. (2 Corintios 5:21).

En su libro Las Palabras de Dios: Estudios de Temas Bíblicos ClavesJ. I. Packer explica el significado de la justificación y lo contrasta con el punto de vista Romano católico y mormona:

“Justificar” en la Biblia significa “ser declarado justo”: declarado, quiere decir:que un hombre en un juicio no es objeto de ninguna sanción, pero que tiene derecho a todos los privilegios de aquellos que han guardado la ley….

La Iglesia de Roma siempre ha mantenido que el acto de justificación de Dios es principalmente, si no totalmente, uno que hace a la persona justa, por la renovación espiritual interna, pero no hay fundamento bíblico,ni apoyo lingüístico para este punto de vista, a pesar de que se remonta por lo menos a los tiempos de San Agustín.

Los sinónimos de Pablo para “justificar” son “contado (imputado) por justicia”, “perdonar (más correctamente, remitir) los pecados”, “no tener en cuenta el pecado” (ver: Romanos 4:5-8) — todas estas frases expresan la idea, no de una transformación interna, sino de conferir un estado legal y cancelar una obligación. La justificación es la sentencia dictada sobre el hombre, no una obra llevada a cabo dentro de él; Es el regalo de Dios del estado y de una relación consigo mismo, ciertamente, no de un nuevo corazón. Dios, sí hace regenerar a aquellos que justifica, pero las dos cosas no son lo mismo.[5]

Por lo tanto, como el Diccionario de Teología de Baker señala, todo creyente en Cristo es ahora tratado por Dios como si fuera justo (sobre la base de la justicia imputada), no como si fuera pecador:

“La Justicia de Dios” [es decir, la justicia que viene de Dios: véase Filipenses 3:9] se da como un regalo gratuito (Romanos 1:17, 3:21, 5:17, cf. 9:30; 10:3-10): es decir, reciben el derecho de ser tratados y la promesa que serán tratados, ya no como pecadores, sino como justos, por el Juez divino. Por lo tanto se convierten en “la justicia de Dios” en y a través de Aquel que “no conoció pecado” de manera personal, pero fue representativamente “hecho pecado” (tratado como pecador, y castigado) en lugar del creyente (2 Corintios 5:21). Este es el pensamiento expresado en la teología protestante clásica con la frase “la imputación de la justicia de Cristo”, es decir, que los creyentes son justificados (Romanos 5:19) y obtienen justicia (Filipenses 3:9) ante Dios por la única razón de que Cristo, su Cabeza fue justo delante de Dios, y ellos son hechos uno con Él, partícipes de Su estatus y aceptación.

Dios los justifica al dictaminar sobre ellos, por el amor de Cristo, el veredicto que la obediencia de Cristo consiguió. Dios los cuenta como justos, porque reconoce que son justos; y Él atribuye la justicia para ellos, no porque hayan guardado su ley personal (lo que sería un juicio falso), pero se les cuenta que están unidos a Aquel que sí la cumpliócomo su representante (y esto es un juicio verdadero). Para Pablo, la unión con Cristo no es una fantasía, sino un hecho – el hecho fundamental del cristianismo; y la doctrina de la justicia imputada es la exposición de los aspectos forenses de la misma (ver Romanos 5:12). [6]

4) La justificación selleva a cabo en armonía con la justicia de Dios. Ésta muestra Su santidad; no la niega. La única forma para que la justificación sea verdaderamente justa a los ojos de Dios es por medio de dos requisitos que  sean absolutamente satisfechos. El primero es que todos los requisitos de la ley deben ser satisfechos. La segunda es que el carácter infinitamente santo de Dios debe ser satisfecho. J. I. Packer comenta:

La única forma en la que la justificación puede ser justa es que la ley tiene que ser cumplida en cuanto se refiere a los justificados. Pues, la ley establece una doble exigencia para los pecadores: exige tanto su plena obediencia a Sus preceptos, como criaturas de Dios, y su plenocumplimiento de su pena, como transgresores. ¿Cómo las personas podrían cumplir esta doble exigencia?Por consiguiente, la respuesta es que estas exigencias ya se han cumplido en el Señor Jesucristo, que actúa en su lugar. El Hijo eterno de Dios “nació bajo la ley” (Gálatas 4:4) con el fin de que pudiera dar doble cumplimiento a la ley en lugar de su pueblo. Ambos aspectos de su presentación se indican en las palabras de Pablo: “haciéndose obediente hasta la muerte” (Filipenses 2:8). Su vida de justicia culminó con Él muriendo la muerte del injusto de acuerdo a la voluntad de Dios: Por lo que Él llevó la maldición de la ley en el lugar del hombre (Gálatas 3:13) para expiar los pecados del hombre (Romanos 3:25).

“Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres.” (Romanos 5:18).[7]

Y concluye:

La tesis de Pablo es que Dios justifica a los pecadores bajo una base justa, es decir, que las exigencias de la ley de Dios sobre ellos han sido completamente satisfechas. La ley no ha sido alterada o suspendida o burlada por Su justificación—sinocumplida por Jesucristo, que actúa en su lugar. Al servir perfectamente a Dios, Cristo guardó la ley perfectamente (cf. Mateo 3:15). Su obediencia terminó en la muerte (Filipenses 2:8); sufrió el castigo de la ley en lugar de los hombres (Gálatas 3:13), para hacer propiciación para sus pecados (Romanos 3:25). Sobre la base de la obediencia de Cristo, Dios no imputa pecado, pero imputa la justicia, a los pecadores que creen (Romanos 4:2-8; 5:19).[8]

Esto es exactamente lo que enseña la Escritura—queDios puede ser justo y también es el que justifica a aquellos que ponen su fe en Jesús:

“por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar[d] en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús” (Romanos 3:23-26).

  1. Pruebas en las Escrituras de la justificación:

Génesis 15:6 – Y Abram creyó en el Señor, y Él se lo reconoció por justicia.

Salmo 32:2 – ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad…!

Isaías 54:17 – Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y su justificación viene de mí —declara el Señor.

Jeremías 23:6 – En sus días será salvo Judá, e Israel morará seguro; y este es su nombre por el cual será llamado: “El Señor, justicia nuestra.”

Habacuc 2:4 – He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta, más el justo por su fe vivirá.

Romanos 3:28 – Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley.

Romanos 4:3-6 – Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; más al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia. Como también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras:

Romanos 5:1 – Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 5:9 – Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él.

Romanos 9:30-10:4 – ¿Qué diremos entonces? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, alcanzaron justicia, es decir, la justicia que es por fe; pero Israel, que iba tras una ley de justicia, no alcanzó esa ley. ¿Por qué? Porque no iban tras ella por fe, sino como por obras. Tropezaron en la piedra de tropiezo, tal como está escrito:He aquí, pongo en Sion una piedra de tropiezo y roca de escándalo;y el que crea en El no será avergonzado.

Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para su salvación. Porque yo testifico a su favor de que tienen celo de Dios, pero no conforme a un pleno conocimiento. Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.Porque Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree.

1 Corintios 6:11 – Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.

Gálatas 2:16 – sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado.

Gálatas 3:8-9 – Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. Así que, los que son de fe son bendecidos con Abraham, el creyente.

Gálatas 3:21-24 –¿Es entonces la ley contraria a las promesas de Dios? ¡De ningún modo! Porque si se hubiera dado una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente hubiera dependido de la ley… De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe.

 

  1. Implicaciones importantes de la justificación:

La justificación exige que confiemos en la justicia de Cristo y no en la nuestra.

Hechos 13:39 – y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado

Filipenses 3:8-10 – Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, y conocerle a Él, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como Él en su muerte.

Gálatas 5:4-5 – De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído. Pues nosotros, por medio del Espíritu, esperamos por la fe la esperanza de justicia.

La justificación dirige adecuadamente una moralidad cristiana.

El motivo para el servicio y la vida cristiana se convierte en obediencia por amor y gratitud a su Salvador cuyo don de justicia hizo que el guardar la ley no fuera necesario, sin ningún orgullo o auto-exaltación en una auto-justicia de buenas obras.

Romanos 12:1-2 – Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

La doctrina de la justificación fomenta la moralidad y desanima el libertinaje cuando consideramos a Aquel que nos redimió y el costo de nuestra redención (véase Romanos 6:10-18).

Romanos 6:1-2 – ¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

Colosenses 1:10 – para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.

1 Tesalonicenses 2:12 – para que anduvierais como es digno del Dios que os ha llamado a Su reino y a Su gloria.

Romanos 6:17, 18 – Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la que fuisteis entregados; y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.

La justificación significa que los cristianos pueden estar seguros que ahoraposean vida eterna.

Un regalo divino es perfecto y no puede ser devuelto. Los regalos y el llamamiento de Dios son sin arrepentimiento (Romanos 11:29).

La justicia perfecta es un regalo (Santiago 1:17; Romanos 3:24). Dios sólo puede dar la justicia perfecta si somos declarados perfectamente justos por Él.

¿Qué condición puede existir en el futuro, de manera que podamos perder nuestra posición justa?

Si la justicia es un regalo para los pecadores y enemigos (si Él hizo lo más por nosotros cuando éramos sus enemigos y lo odiábamos), ¿Hará Dios muchomenos por nosotros ahora que somos Sus amados hijos (Romanos 5:8, 9)?

La vida eterna sólo podría ser una condición presente sobre la base de la justicia: que desde el momento en que creemos estamos “eternamente justos”, es decir, declarados eternamente justos. Esta es la razón por la cual la Escritura enseña que el creyente ahora tiene vida eterna.

Juan 5:24 – En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

Juan 6:47 – En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.

Juan 6:54 – El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

1 Juan 5:10-13 – El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, ha hecho a Dios mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado respecto a su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.(Cf. 3:14).

 

Notas

  1. Sinclair Ferguson, Conoce Tu Vida Cristiana: Una Introducción Teológica (Downers Grove, IL; InterVarsity, 1981), 71.
  2. Ibid., 73.
  3. James Packer, en Everett F. Harrison, et al., Eds., Diccionario Teológico de Baker (Grand Rapids, MI: Baker, 1972), 155.
  4. Bruce Milne, Conoce la Verdad: Manual de Creencias Cristianas (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1982), 155.
  5. James I. Packer, Las Palabras de Dios: Estudios de Temas Claves Bíblicos (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1981), 139-140.
  6. J. I. Packer, Diccionario Teológico de Baker, 306.
  7. J. I. Packer, Las Palabras de Dios, 141-142.
  8. J. I. Packer, Diccionario Teológico de Baker, 306.