La Recompensa que el Espíritu Santo Garantiza

La Recompensa que el Espíritu Santo Garantiza

La Recompensa Que El Espíritu Santo Garantiza

Romanos 8:18-21 35ª Parte ©2007

La Recompensa del Espíritu Santo Garantiza

Hemos visto El Papel del Espíritu Santo, El Producto del Espíritu Santo, El Derecho del Espíritu Santo y La Relación que Nos Trae el Espíritu Santo. Ahora, veremos La Recompensa que el Espíritu Santo Garantiza.

El apóstol Pablo nos ha dicho en los versículos 15-17 que el Espíritu Santo que vive en nosotros da testimonio de que somos hijos de Dios. Alguien te podría decir: “No pareces ser un hijo de Dios”. Y esa pueda ser una declaración verdadera. Pero, cada día estamos siendo conformados a Su imagen según vamos aprendiendo a confiar en Él. El versículo 29 del capítulo 8 dice: “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos;”

Y sabemos que un día, cuando finalmente veamos a Cristo como Él es, seremos como Él. Juan nos habla de ese día en 1 Juan 3:2, “Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es.”

Estamos siendo conformados a Su imagen a través de la herramienta del sufrimiento. El “sufrimiento con Cristo” podemos ver esto en el versículo 17 que se refiere al hecho de que todos los creyentes sufren como Cristo sufrió, nadie queda excluido. De hecho, la palabra “sufrir con” es sumpásjo, que significa “experimentar el dolor conjuntamente o de la misma clase”. Sólo se encuentra aquí y en 1 Corintios 12:26, “Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él”.

Todos los creyentes “sufren con Cristo” y en el horrible contexto de cuando Nero había quemado a Roma y el pueblo de Dios estaba siendo masacrado, Pedro escribe en 1 Pedro 4:12-13, “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría.”

Sufrimos no sólo cuando personas malignas vienen contra nosotros y nos persiguen, sino en los sufrimientos ordinarios que la vida en la tierra trae. ¿Sabes? El sufrimiento de ahora es una “herramienta” que Dios usa para prepararnos para la “gloria” que está por venir.

El sufrimiento, según Pablo, es el preludio indispensable hacia la gloria, es la que nos prepara para participar en la gloria por venir. Es por eso que podemos tener una actitud y perspectiva totalmente diferente hacia el sufrimiento en esta tierra. Bien, sigamos observando qué más Pablo nos enseña acerca del sufrimiento con Cristo.

En primer lugar, Pablo nos dice que todo nuestro dolor se terminará cuando veamos la gloria que está por venir. Romanos 8:18, “Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.”

Pablo sin duda sabía del dolor que implica “sufrir con Cristo”. 2 Corintios 11:23, ¿Son servidores de Cristo? (Hablo como si hubiera perdido el juicio.) Yo más. En muchos más trabajos, en muchas más cárceles, en azotes un sinnúmero de veces, a menudo en peligros de muerte.” Él llevaba las marcas como un guerrero desgastado por Cristo.

Pablo escribió a los romanos antes de que él fuera a Jerusalén donde comenzó el más serio de sus problemas. Pero, él siempre mantuvo la perspectiva de la eternidad. En el versículo 18, la palabra  “considero” es logizomai, que significa llevar todos los hechos y razonamientos a una conclusión. Si alguien pudiera saber sobre el sufrimiento, Pablo era uno de ellos.

La palabra para “sufrimiento” es pádsema, algo que uno sufre, o ha sufrido. El sufrimiento en sí mismo implica dolor, agonía y trauma. Esta palabra se usa tanto de los sufrimientos de Cristo como del sufrimiento del creyente por causa de Jesús. Pedro amonesta a los creyentes en 1 Pedro 5:9 “Pero resistidle [Satanás] firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.”

Pablo aseguró esto a los creyentes en corintios en su carta de 2 Corintios 1:6-7, “Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación; o si somos consolados, es para vuestro consuelo, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros también sufrimos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros está firmemente establecida, sabiendo que como sois copartícipes de los sufrimientos, así también lo sois de la consolación.” Cristo es Él mismo el ejemplo perfecto de sufrimiento por amor a la “justicia”. Así como el “sufrimiento” es esencial para la obediencia de Cristo al Padre, así es con nuestra obediencia a Cristo.

Ahora, en el versículo 18 encontramos dos grandes alicientes. Primero, Pablo nos dice que el sufrimiento, para el creyente que obedece a Cristo, es sólo por una temporada. Pablo dice que los “sufrimientos de este tiempo presente”. Esto da la idea de que no es para siempre, sino para una estación en particular.

Ya que los cristianos tienen una gran esperanza—sus sufrimientos tienen un fin. La palabra traducida “temporada” es la palabra kairós, un momento o tiempo fijo determinado. Es diferente de cronos, que significa un espacio de tiempo. Kairós se refiere a aquello que terminará, como la primavera, el otoño, etc.

¿Recuerdas lo que pasó con el profeta Habacuc cuando Dios finalmente le habló y le dijo del gran sufrimiento que venía por causa del pecado de su pueblo? Habacuc 1:11 dice: “Entonces pasará como el viento y seguirá, y se le tendrá por culpable, porque hace de su poder su dios.” Incluso la disciplina, el creyente debe recibirla voluntariamente sabiendo que es pasajera.

El segundo estímulo que Pablo nos da en el versículo 18 es que el sufrimiento añadirá a nuestra gloria eterna: “Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.”

Aquí es donde el sufrimiento del creyente es diferente del incrédulo. Los creyentes que sufren por causa de Cristo serán un día recompensados ​​por ello. Aquellos que no conocen a Cristo no tienen esperanza cuando sufren, cualquiera que sea la razón de su aflicción, sus sufrimientos no vienen sobre ellos por causa de Cristo, o por causa de la justicia, por lo tanto no puede producir ninguna bendición espiritual o gloria. Pero todo nuestro sufrimiento por la causa de Cristo sí lo trae.

El versículo dice que estos sufrimientos “no son dignos”—no se comparan de ninguna manera, ni se miden a—”la  gloria que debe ser revelada a nosotros”.

Pablo habla de un tiempo cuando tendremos “gloria” revelada a nosotros. Un tiempo en que todo el sufrimiento habrá terminado. La palabra “gloria” se refiere a la gloriosa condición bienaventurada, nuestra glorificación, la cual está designada y prometida para todos los verdaderos cristianos, la cual recibirán después de la venida del Salvador del cielo. Esta gloria nos será revelada, la palabra “revelada” es apokalúpto, que es descubrir algo que ha sido ocultado.

Pablo simplemente dice que todo el dolor, el sufrimiento, la tribulación que atravesamos aquí en la tierra como creyentes por el bien de Cristo, no es nada comparado con el estado de bienaventuranza que un día nos será revelada. Hay una recompensa futura que la experiencia refinadora del sufrimiento nos está preparando, una gloria futura que sólo los creyentes buscan con ansiedad.

La segunda cosa que Pablo quiere que sepamos es que toda la creación se regocijará cuando seamos glorificados. Mira el versículo 19: “Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios.”

Ahora, cuando Pablo menciona “creación”, debemos hacer la excepción del diablo y sus demonios, porque ellos están condenados al tormento eterno; así también de los santos ángeles de Dios que no están sujetos a corrupción; Y para los creyentes, porque ya se nos ha dicho sobre ellos en los versículos anteriores. Entonces, ¿A qué se refiere “la creación aguarda”?

Miremos este versículo 19 y tomemos una frase a la vez. “Porque el anhelo profundo de la creación” La palabra aquí es apokaradokía. Lleva al sentido de algo que se desea mucho. Algo que se espera con intensa anticipación, una “expectación intensa”.

“De la creación” que es ktísis—aquello que ha sido creado; Toda la creación no racional de Dios. Esto te da la idea de que todas las criaturas de Dios de la naturaleza están en las puntas de sus pies. Toda la naturaleza anhela que ocurra este suceso, ya que su destino está inseparablemente ligado al hombre. Este tiempo futuro va a ser beneficioso para toda la creación. Es el momento en que recibimos nuestros cuerpos glorificados y toda la creación nos verá por lo que realmente somos, y un tiempo en que serán restaurados para el propósito que fueron creados.

“Espera ansiosamente por la revelación de los hijos de Dios.” Apekdéjomai significa esperar pacientemente, pero expectante. Santiago 5:7 dice: “Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía”. Así que la sensación es que la creación está esperando como un labrador espera que sus cosechas den su fruto, esperándolas con ansiedad que surjan, pero sin saber cuándo será exactamente.

¿Y qué está esperando la creación? “La revelación de los hijos de Dios”. Apokalúpto, la manifestación, el descubrimiento, de los juios, los hijos plenamente maduros de Dios. ¡Oh, qué gran día será! Colosenses 3:4 dice: “Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.”

Todos los creyentes serán revelados con Él en gloria, y toda la “creación” se regocijará, porque por fin serán restaurados. ¡Qué maravilloso futuro nos espera! Es sorprendente cómo toda la creación espera la “revelación de los hijos de Dios”. Nuestro dolor no será más cuando veamos la gloria que está por venir. Toda la creación se regocijará cuando seamos glorificados.

Bien, la tercera cosa que Pablo quiere que veamos en este pasaje es que Dios tiene un plan para la muerte y la decadencia. Vean los versículos 20 y 21: “Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.”

Te puedes preguntar, ¿Qué hicieron las plantas, los animales, las aves para merecer “estar sujetos a corrupción”, lo que tiene que ver con la muerte y decadencia? Debemos entender esto. Todo fue por el pecado del hombre, nada en la naturaleza actual existe tal como Dios lo propuso.

Veamos nuevamente Romanos 8:20, “Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza.” Ahora, de nuevo, no nos dice cuándo fue sometida a futilidad, pues yo nos dijo en Romanos 5:12, “Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron.”

Nota que dice, “la creación fue sometida.” No se sujetó, Dios mismo la sometió, es interesante que muchos organismos ambientales están haciendo nobles intentos para revertir la marea de corrupción que ha devastado tanto al hombre como a su entorno desde la Caída. Pero, nunca cesará hasta que el Creador, que la sometió, elimine la maldición y cree un nuevo cielo y una nueva tierra.

“Vanidad” es la palabra mataiótes, depravación, sin sentido, lo que es vano. La idea de la palabra mataiótes es la idea de no lograr el éxito, de ser incapaz de lograr una meta o propósito. ¿Lo ves?, a causa del pecado del hombre, ninguna parte de la naturaleza existe ahora como Dios quiso que fuera, y como era originalmente.

Este es un mundo maldecido en el que vivimos, pero a pesar de eso, la gloria y la belleza de Dios todavía se ven en ella, veamos lo que dice Romanos 1:20, “Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.”

Así que “la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad”, la palabra aquí es jecón, voluntario, voluntad, y la palabra para no es ou, que significa “No, de ninguna manera fue voluntaria.”

“Pero”, continúa el versículo diciendo, “por causa de Aquel que lo sometió”. De nuevo, Dios lo sometió. ¿Por qué? Por el pecado del hombre. “Quién lo sometió” viene de la palabra jupotásso, subordinar. Dios mismo la sometió a la imposibilidad de mejorar por sí misma.

Todo esto sucedió por el pecado del hombre. ¿Por qué? Leamos el versículo 21, comenzando con las tres últimas palabras del versículo 20, “En la esperanza, de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.”

“En la esperanza” es la palabra elpis, que lleva el significado de toda confianza, expectativa. Así que podrías traducirlo como “una esperanza certera”—una esperanza que nunca es incierta. Así como el pecado del hombre trajo corrupción al universo, la restauración del hombre a la justicia será acompañada por la restauración de la tierra y su universo a su perfección y gloria divinamente anheladas. Podemos estar seguros de eso.

“Que la creación misma también será puesta en libertad.” “Será liberará” es la palabra eleuderóo. Esta palabra conlleva la idea de que, no sólo será puesto en libertad, sino que se demostrará que es libre. Todo el mundo lo verá.

Dios la hará libre, llegará un momento en que la creación será totalmente restaurada a su deseada perfección y gloria. ¿Libre de qué? De su “esclavitud a la corrupción”.

La palabra aquí para “esclavitud” es douleia, que indica cualquier tipo de esclavitud. “Corrupción” es fdsora, que algo perecedero, que decae. Una vez más, toda la naturaleza está en una corriente que se dirige a la corrupción, decadencia y parece a su vez estar en la punta de sus pies esperando el acontecimiento cuando los hijos de Dios sean revelados.

Martin Lloyd-Jones hizo esta maravillosa pronunciación:

Me pregunto si el fenómeno de la primavera nos da una respuesta parcial, la naturaleza cada año, por así decirlo, hace un esfuerzo por renovarse, por producir algo permanente; Ha salido de la muerte y de la oscuridad de todo lo que es tan cierto del invierno. En la primavera parece estar tratando de producir una creación perfecta, de pasar por algún tipo de dolor de parto, año tras año. Pero desafortunadamente no tiene éxito, porque la primavera sólo lleva al verano, mientras que el verano conduce al otoño y el otoño al invierno.

La vieja naturaleza trata cada año de derrotar la “vanidad” del principio de la muerte y la decadencia y la desintegración que hay en ella. Pero no puede hacerlo, fracasa cada vez, pero sigue intentándolo, como sintiendo que las cosas deberían de ser diferentes y mejores; Pero nunca tiene éxito. Así que sigue “gimiendo y esforzándose en el dolor hasta ahora.” Lo ha estado haciendo desde ya hace mucho tiempo… Y así la naturaleza repite su esfuerzo anualmente.

Pero, será liberada un día de esta corrupción “En la libertad de la gloria de los hijos de Dios”.

Esto se refiere al tiempo en que los creyentes serán liberados de la presencia del pecado, liberados de su carne y de su humanidad. Cuando se nos den nuestros cuerpos glorificados y comencemos a compartir Su gloria eterna, entonces el mundo mismo también será liberado.

Creo que esto comienza en el Milenio, vallamos a Apocalipsis 5:9-13: “Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza. Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos.”

Isaías habla del milenio en Isaías 11:6-9 “El lobo morará con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito; el becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos, y un niño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra, y el niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora.  No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar.”

Y culmina con los “nuevos cielos y la nueva tierra”, limpios de toda corrupción.

Pues bien, nuestro dolor se oscurecerá un día a la luz de la gloria que Dios nos ha preparado. La creación también se regocijará en ese día. Dios tiene un plan para la muerte y la decadencia. ¡Él está en control!