¿Qué es un Santo de Dios?

¿Qué es un Santo de Dios?

Wayne Barber – Efesios 1:1

Las Características de los Santos Santificados

El Señor usó a Pablo para escribir 13 de los 27 libros del Nuevo Testamento. Pero si él escribió Hebreos, pues no lo sabemos con certeza, entonces serían 14. Eso sería más de la mitad del Nuevo Testamento. Y, por supuesto, Efesios es uno de esos libros. Pablo fue un hombre que Dios uso mucho.

¿A quién está escribiendo? “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios a los santos”—Ahora nota esto: “A los santos”— “A los santos que están en Éfeso y que son fieles en Cristo Jesús”. ¿Quiénes son estos santos? Tenemos que entender esta frase. Hay una gran cantidad de referencias acerca de los santos que están allí. ¿Alguna vez has oído a alguien decir, “Bueno, yo no soy santo”? ¿Alguna vez has dicho eso de ti mismo? ¿O alguna vez has estado familiarizado con algunas de las religiones en el mundo que hacen que personas se conviertan en santos? ¿O que los colocan en santidad como si existiera algún tipo de jerarquía en la vida espiritual que si alguna vez alcanzas a llegar a esa cima, te llamaran, “San Wayne” o “San Rolando”, y es entonces que has logrado tu realización en la vida? Bueno, algunas personas piensan que eso es lo que es un santo, otros simplemente no tienen ni idea de lo que es un santo.

¿Qué es un santo? Queremos comenzar a mirar las características de un santo. Primero debemos  entender cuál es el significado de la palabra “santo”. En el versículo 1 se puede traducir como “los santos” y “santos” en el versículo 4. Es la misma palabra. El versículo 1 dice: “a los santos que están en Éfeso”. Ahora mira el versículo 4. Que lee, “Así como nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos e irreprensibles delante de Él”. Esa es la misma palabra. Algunas traducciones usan “santos”, otras usan “los santos”. Y así que, van y vienen en cuanto a la frecuencia con que se usa esta palabra. En la Biblia de la Américas se encuentra 66 veces en plural y 1 vez en singular. Pero, ¿Qué significa esta palabra?

Pues bien, hay dos cosas que vamos a ver. En primer lugar debemos señalar que UN SANTO ES UNO QUE ES EL DELEITE DE DIOS. Ahora, cuando hablamos de santos, estamos hablando de los santos a los que Pablo estaba escribiendo en Efesios. Él está escribiendo a las personas que son el deleite de Dios. ¿Cómo sabemos eso? Bien, vayamos al Salmo 16:3. Y quiero hacer esto por una razón, muchos se sorprenderán al descubrir que esta la palabra “santo” se traduce de esa manera en el Antiguo Testamento. Una vez más, la Biblia traduce esta la palabra como “santos”. Y necesitamos ver lo que es un santo según el entendimiento del Antiguo Testamento. Salmos 16:3 es un hermoso versículo, este es uno de los salmos mesiánicos. De hecho, Pedro usa los versículos del 8 al 11 del Salmo 16 en su sermón en Hechos 2 y lo refiere para el Señor Jesucristo. Pero leamos el versículo 3 del Salmo 16. “En cuanto a los santos que están en la tierra, ellos son los nobles en quienes está toda Mi delicia.” En otras palabras, hay un deleite para Dios por aquellas personas que son llamadas santos en esta tierra.

Ahora, ¿Qué significa la palabra “santo”? Veamos lo que el versículo 4 del Salmo 16 dice, y veremos lo que no es un santo. A veces es así en la Escritura encuentras una declaración, y luego el siguiente versículo te mostrará lo que no es. Eso te ayuda a entender lo que es, veamos esto. El versículo 4 dice: “Se multiplicarán las aflicciones de aquellos que han corrido tras otro dios.” Ahora, ¿Quién era una persona que no era un santo en el Antiguo Testamento? Era una persona que no honraba a Dios con su vida, él buscaba ayuda en otras fuentes, era un idolatra, iba tras otros dioses, no era una persona que buscaba separarse para Dios para que Dios lo usara para Sus propósitos.

Un santo, por el contrario, es aquel que se enfoca únicamente en Dios. Hay dos palabras hebreas que se refieren a santo o que se traducen como “santo” o “los santos”. Una es la palabra “jasad” que tiene la idea del carácter de uno que es un santo, esta se usa muy raramente en el Antiguo Testamento y no es la palabra principal que se traduce “santo” en el Antiguo Testamento. Esta palabra habla de su compasión hacia los demás, etc. Pero la palabra que se usa en el Salmo 16:3 y es la palabra que se traduce normalmente para santo, es la palabra “cadósh” y tiene la connotación de estar separado para Dios. Ahora, esto es lo que quiero que veas. En el Antiguo Testamento si eras un santo, entonces eras alguien que estaba separado para el único Dios verdadero—nuestro Dios, Jehová Dios—y estaba dispuesto a obedecer a todo lo que Él dijera. En otras palabras, la atención de la persona estaba centrada en Él. Esa es la comprensión del Antiguo Testamento de la palabra santo.

Pero, para entender mejor la palabra “santo” debes ir al Nuevo Testamento, pues se interpreta el Antiguo con el Nuevo. No se interpreta el Nuevo con el Antiguo, es al revés.  El Nuevo Testamento completa el entendimiento de la palabra “Santo”. Posiblemente el no entender lo que lo que significa la palabra “santo” en el Nuevo Testamento es perderse el cielo. Algunas personas dicen: “Bueno, a mí me gusta la palabra de Dios, seguiré adelante y obedeceré los mandamientos, al final todo estará bien porque Dios dice que he sido separado para Él, y así llegaré al reino de los cielos y viviré para siempre con Él. “No, eso no está bien, pues se han perdido lo mejor, ellos nunca han recibido a Cristo. Los fariseos intentaron vivir de esa manera y Jesús dijo que si tú justicia no fuera, tus buenas obras, tu separación, fuera mayor que la de los fariseos, no podrás entrar en el reino de los cielos.

Y es por esto que tienes que entender el término “Santo” en el Nuevo Testamento, puesto que así como en el Antiguo Testamento, Israel había sido separado para Dios, Israel era el deleite de Dios cuando ellos obedecían lo que Dios les había mandado, eran una ciudad santa para Dios, eran—Los santos del  Antiguo Testamento. Pero en el Nuevo Testamento se añade una dimensión completamente nueva y completa al cuadro de lo que es un santo. En Efesios 1:1 la palabra para santo es “jágios”. Tiene la misma idea fundamental que la palabra en el Salmo 16:3. Que significa estar separado para Dios, ser usado para los propósitos de Dios, y estar enfocado en lo que Él quiere en tu vida. Pero tiene una idea adicional que nos ayuda a darnos cuenta de lo que es un santo. La idea es de algo sucio, terroso y lodoso, hundido en el barro, útil para nada, pero alguien se acerca y lo saca del barro, lo lava, lo limpia y ahora tiene un brillo que puede ser usado para Su propósito. Ahora, te das cuenta que hay una diferencia aquí. Aún sigo siendo separado para Dios, pero hay algo más que tuvo lugar, he sido lavado, ha habido una limpieza. Y porque ahora estoy limpio, puedo ser finalmente útil y eternamente para Dios

Podríamos pasar mucho tiempo estudiando esto, pero permítanme resumirlo diciendo: Un santo en el Nuevo Testamento es una persona que ha sido limpiada por la sangre de Jesucristo. Me encanta entender eso. Jesús le dijo a Pedro: “Quiero lavar tus pies.” Él dijo: “No me lavaras los pies.” Jesús dijo: “Escucha, necesitas que te lave tus pies”. Jesús estaba hablando de la salvación. La salvación es un lavado. Así mismo, todos los días somos lavados con la sangre. Hay un primer baño, pero luego, hay una limpieza diaria en nuestras vidas. El bautismo en agua no salva a nadie, no lava nada, a lo mejor la suciedad en el exterior, pero no hace nada con respecto al pecado. La persona tiene que ser limpiada por la sangre de Jesús. Sin el derramamiento de sangre no hay remisión de pecado—así nos dice el libro de Hebreos, y así es que hemos de ser lavados.

El salmo 40 dice: “Él se inclinó a mí y oyó mi clamor. Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso…Puso en mi boca un cántico nuevo…” Este es un cuadro perfecto de lo que es ser un santo: es haber sido inútil en la vida, atado al pecado, al barro y la suciedad, que Adán ha causado a toda la humanidad, pero es habar encontrado a alguien que te haya sacado del lodo cenagoso, haber sido lavado y haberte hecho Suyo de manera única, y ahora, puedes ser útil para Sus propósitos.

Así que un santo en el Nuevo Testamento es un creyente, y si eres cristiano, eres un santo, todos somos santos. Posicionalmente hemos sido hechos santos. Pues ya no podemos separarnos de Él. Él nos ha separado a Sí Mismo, y nosotros recibimos lo que Él hizo por nosotros. Y ahora somos santos para Dios. La palabra griega “jágios” tiene una raíz común con otra palabra griega, “jagnos”. La palabra “jagnos” significa puro y casto. Así es como obtenemos la idea de limpieza de la palabra santo que se encuentra en Efesios 1:1. Y ahora que una persona se ha convertido en un santo, ha nacido de arriba, ahora es un creyente, él puede participar de lo que es puro, absolutamente puro y lo que es santo, absolutamente santo. De hecho, la palabra “santo” tiene mucho que ver a lo que hemos sido relacionados. ¿Ves lo que es el absoluto en todo esto? Lo absoluto es Dios mismo, pues él es absolutamente santo. Somos llamados santos porque Él ha escogido unirse a nosotros a través de la salvación. Ahora somos santos, que es estar unidos exclusivamente a Él a Su familia.

Bien si eres un creyente, eres un santo. Pero espera un minuto, tiene que haber un equilibrio. El Salmo 16:3 dice que “los santos en la tierra son Mi deleite.” ¿Quieres decir esto que si soy un santo, Dios se deleita en mí? Bueno, tal vez sí o tal vez no. ¿Qué quiere decir esto? Si soy un santo sin duda soy un deleite para Dios. Pero, tal vez no, necesitas darte cuenta de lo que se está diciendo aquí en el Salmo 16:3. Si miras en Efesios 1:1 otra vez Pablo dice “a los santos que están en Éfeso”. Pero mira lo que sigue diciendo: “Y quienes son fieles en Cristo Jesús”. ¿Quiénes son las personas que son un deleite para Dios? Son los santos, sí. Pero no sólo son santos posicionalmente, sino viven vidas santas. Se han separado para Dios. Él me separó para Sí mismo. Ahora que he sido separado para Él, siempre seré amado por Dios. Esto es importante reconocerlo: puesto que cuando no estoy viviendo bien, cuando no estoy viviendo como un santo, Dios todavía me ama. Pero, no se está hablando de la misma cosa, el amarme y deleitarse en mí son dos cosas diferentes. Él me ama todo el tiempo. ¿Cómo sé que Él me ama aun cuando yo peco? Porque Él me disciplina. Así es como lo sé, Él no permite que siga en pecado. ¿Qué clase de padre permitiría que un hijo fuera desobediente y luego no castigarlo? Así es como sé que Él me ama incluso cuando peco.

De hecho, miren conmigo en Romanos 1:7. Esto es algo que encontré mientras estudiaba la Palabra, y esto es un pensamiento que quiero compartir sobre la palabra “santo”, que fue de mucha bendición. Pablo está hablando a los cristianos en Roma, y ​​él los llama, él dice en el versículo 7, en medio de una frase, “a todos los que son amados de Dios en Roma, llamados santos”. ¿Quiénes son estos santos? Ellos son los amados de Dios.

Fue de gran bendición buscar el significado de la palabra griega para “amados” que es “agapetois”, que nos llega de la palabra “agapao”, que significa ser amado con la más alta forma de amor que jamás haya sido conocido al hombre. En otras palabras, los hombres no pueden amar de esta forma. Sólo Dios puede hacer que los hombres amen de esta manera. Solo una persona que este identificado de manera única en un vínculo divino de amor con Dios. Cuando llegas a ser un creyente esto se solidifica, y es algo que posees para siempre. Él te ama a pesar si estás pecando o no. Él no puede deleitarse en ti, pero Él te ama. Él está comprometido para con tu bienestar espiritual. Él traerá dificultades en tu vida, si es que tiene que hacerlo. Hebreos 12 dice: “Él disciplina, castiga y azota a aquellos a quienes ama”. Él nos ama, a pasar de cualquier coda, puesto que si estamos mal Él nos disciplina, por lo que siempre puedes decir que eres amado de Dios.

Pero bien, ¿Qué quieres decir con esto, que los santos son Su deleite? Esto tiene que ver con que Él se deleita en cuando uno de Sus amados comienza a vivir en santidad delante de Él. Efesios 1:1 dice, “a los que son fieles en Cristo Jesús”. ¿Qué significa la palabra “fiel”? Significa ser recto, ser confiable. Cuando leo las Escrituras, siento que cuando Le obedezco hay un efecto de ondulación que atraviesa el cielo, los ángeles no entienden la redención, no necesitan ser redimidos. Los que están en el cielo no necesitan creer. Y dice en la Escritura que miran con asombro al pueblo redimido, pues nos ven que estamos en una tierra caída, nos ven que estamos en un mundo oscuro, y nos ven elegir no dejar que la oscuridad nos afecte, nos ven elegir que la luz transforme nuestra vida, y se maravillan. Hay una multitud de testigos que nos observan en todo momento, y cuando obedecemos y vivimos santamente como los santos deben vivir, separados para Él, el deleite llena los portales del cielo. En Efesios 1:1 Pablo dice: “Yo estoy escribiendo a los que son deleite de Dios. Oh sí, ellos son de Su amado. Todo santo es amado, pero estoy escribiendo a los que son Su deleite”.

¿Sabes? Cuando crecía yo sabía que mi papá me quería. ¿Cómo sabía que me amaba? ¿Me lo decía? No, en verdad no me lo decía mucho, pero sabía que me amaba porque me disciplinaba. Yo era un niño muy difícil de criar. Sé que él me amaba porque la escritura dice que un padre que ama corrige a su niño. Pero, amigo, él me amaba lo suficiente como para soportar el dolor de disciplinarme. Escucha, recuerdo una vez que mi mamá y yo estábamos sentados en los escalones. Ella me acababa de disciplinar y me dijo: “Wayne, esto me duele más de lo que a ti te duele.” Y yo decía, “¡Sí, claro que sí!” Pero ahora que tengo hijos, entiendo exactamente lo que estaba diciendo. Es difícil ser padre y disciplinar a un hijo. Se necesita que duela, se necesita esfuerzo. Tienes que seguir adelante con ellos, si lo haces de la manera de Dios no puedes romper su espíritu. Sólo se te permite que rompas su voluntad. Tienes que seguir con ellos hasta que se les de la instrucción y el ánimo, esperando que el hijo se vuelva al camino correcto. Eso lleva tiempo, requiere de dolor, y esfuerzo.

Pero sabes que hubo muchas veces en mi vida con mi padre que yo no era su deleite. Porque él trató de instruirme, pero yo no escuchaba lo que decía, él siempre me ha amado, lo hacía incondicionalmente. Pero muchas veces estaba disgustado conmigo. Y pienso que eso es la cosa más triste para un santo decir, “Yo soy el disgusto de Dios y no el deleite de Dios”.

Cuando crecía, recuerdo que mi papá era un jugador de béisbol semi-profesional, a él le encantaba este deporte, y quería que me involucrara en ello, pero yo no podía darla a la pelota por más que lo tratara. A pesar de ello, mi papá me entrenó, y me entrenó y me entrenó. Sí él me amaba, pero cuando me eliminaban al batear, me decía: “Está bien, está bien, hijo, está, está bien. “Podía ver que él me amaba, pero también podía decir que estaba disgustado conmigo porque no hacía lo que él me había enseñado que hiciera. Un día lo recuerdo llegando tarde a mi juego, salió de su coche y se acercó al campo en el que jugamos. Él se acercó detrás de la valla y lo vi allí de pie. Estaba viniendo a mi bate, y al verlo, me recordaba de cómo me había instruido que golpeara, él me había dicho que extendiera mi postura, que dejara que mis muñecas hicieran el trabajo de golpear, y que mantuviera mi ojo en la pelota. Ese tipo de cosas. Recuerdo que el primer lanzamiento que me iban a lanzar iba a venir hacia el centro, lo sabía porque habíamos jugado contra este equipo antes. Así que, avancé y extendí mi postura y cuando él lanzó, nunca vi la pelota. Pero le pegue de tal manera que sabía que le había pegado. Fue algo borroso para mí, pero el balón golpeó ese bate, y esa pelota salió disparada como un cohete. Fue maravilloso. Mi papá estaba de pie allí, en el campo central. Cuando él había llegado él me había saludado y yo le saludé de lejos también, sabía que él me amaba y se preocupaba por mí. Cuando esa bola salió del parque, pasó por encima de su cabeza, y por detrás de él había un pequeño cobertizo que tenía baños y un árbol por delante. El balón pasó por encima del árbol y rebotó en el techo de ese cobertizo. Mientras recorría la primera base, miré a mi padre. Ya no estaba saludando. ¡Él estaba saltando para arriba y abajo! Y podía decir que mi padre se estaba deleitando de mi porque había hecho lo que me había dicho que hiciera.

Ahora, no sé si estamos entendiendo todo esto. Dios dice en el Antiguo Testamento durante los días de los santos de Israel, sí, los santos supuestamente, a pesar de que ellos eran unas de las personas más rebeldes que conocemos. No obstante, había muchos de ellos que no lo eran. Por ejemplo; Josué y Daniel por nombrar unos. Y Él dijo: “… los santos en la tierra, ellos son todo Mi deleite”. Así que tenemos que darnos cuenta que está escribiendo a las personas que habían sido un deleite para el Padre.

Me pregunto, cómo se siente Dios cuando no le honramos, ya que ese es un triste testimonio para alguien que es amado de Dios. ¿Cómo es que podemos encontrar a santos que no estén absolutamente viviendo en obediencia a lo que Dios dice? ¿Crees que Dios se deleita con un cristiano que permite la inmoralidad en su vida? ¿Crees que Dios se deleita cuando una persona permite otras cosas, tales como comprometer su testimonio en la forma que maneja su negocio? ¿Crees que Dios se deleita con ese tipo de comportamiento? ¡Oye! Sí, Él nos ama, pero tengo que creer que Él está disgustado con creyentes que no viven para Él.

Pues bien, no sólo son los santos el objeto de Su deleite, si es que viven una vida santa. Pero en segundo lugar, son el objeto de disgusto del mundo. Esto es difícil, pero esto me hace pensar en los muchos que puedan decir: “No estoy seguro de querer ir a la iglesia esta mañana, a pesar de que sé que soy un santo, soy cristiano, pero en este momento no estoy viviendo como tal.” Bueno, amigo, eso no es honrar a Dios. Sí, siempre serás amado en Cristo, pero no en el sentido de tu conducta. Dios no le sonríe al pecado. Por otro lado, cuando empiezas a vivir como un santo lo que sucede es que el mundo se disgustará contigo de inmediato.

Desde Adán ha habido odio en este mundo contra Dios, un odio que aún no lo comprendemos. No lo entendemos, no entendemos cuánto odio hay en el mundo por Dios y por lo que Él representa. Si lo comprendiéramos nos horrorizaría, puesto que a veces hemos sido parte de eso en nuestra vida. Este mundo odia a Dios, pues está bajo el dominio de la oscuridad. Si un mandatario enemigo nos alineara a todos y nos pusiera delante de un pelotón de fusilamiento, y dijera: “Wayne Barber, te odio, y odio a tu Dios”, yo diría: “Fusílame, porque si es así, lo he de soportar” Pues no es fácil aceptar vivir en una hostilidad engañosa hacia Dios, envuelta en el manto de la religión. Si estudias cuidadosamente el Nuevo Testamento, verás que el odio hacia los creyentes proviene más de las personas religiosas que del mundo perdido. Está enmascarado, ni siquiera lo vemos. La gente puede ir a una iglesia y odiar a Dios. ¿Cómo sabes que odian a Dios? Porque ellos nunca han amado sus mandamientos en el sentido de que gobiernen y reinen su vida. Les encanta la iglesia, les encanta la organización, pero no el rendirse.

Todo tiene que ver con quién está en control, los fariseos no podían tolerar a Jesús porque cuando vino al Templo ellos no pudieron controlarlo. Lo que pasa es que la gente religiosa rechaza a las personas que viven siendo llevadas por el espíritu y caminan en obediencia al Señor en Su palabra. Busca Hechos 9:13. Pablo fue uno que odiaba a los cristianos, y lo expresaba. La palabra odio significa absolutamente negarse a asociarse con y destruir al otro de cualquier forma posible. Pablo mostró su odio hacia ellos por la forma en que los trató y por su propia confesión. Ahora, Ananías fue el hombre enviado para instruir a Pablo, o Saúl en ese momento. Este es Saulo de Tarso que se convirtió en el apóstol Pablo después de que se convirtió en el camino de Damasco. Y a Ananías le fue dicho por Dios: “Sigue y toma a este hombre Saúl.” Y aquí vemos a Ananías un poco tartamudeando, y él dijo que no estaba tan seguro de querer ir a Pablo. Miren al versículo 13. “Pero Ananías respondió:” Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto daño hizo a tus santos en Jerusalén”.

¿Crees que Pablo no odiaba a los santos como un fariseo judío? De hecho, dijo en Filipenses “Según la ley soy irreprensible.” Él era de los primeros con respecto a la religión, él era un hombre educado por Gamaliel que fue un líder religioso superior. Gamaliel le había enseñado de acuerdo a las enseñanzas de sus padres. Así que Pablo era versado en religión, conocía el sistema. Él sabía todo acerca de Dios, pero él no Le conocía personalmente, porque rechazaba a Su Hijo. Y Pablo salía para perseguir a los santos, sí él los perseguía. Recuerdas, él estaba allí cuando Esteban proclamó su confesión. Busquemos Hechos 26:10, pues esta es su confesión, donde dice todo sobre sí mismo. Luego Pablo está delante de Agripa en Cesarea. En Hechos 26:10 dice: “Y esto es precisamente lo que hice en Jerusalén; no sólo encerré en cárceles a muchos de los santos con la autoridad recibida de los principales sacerdotes, sino que también, cuando eran condenados a muerte, yo daba mi voto contra ellos”. ¿Cómo es que un hombre como Saulo podría odiar a los santos de esa manera?

Pues bien, así es el mundo, cuando no conoces a Dios, odias a los que están con Él. Rechazas a los que participan de lo que Él es. Y cuando te conviertes en un cristiano llegas a ser el deleite de Dios y  automáticamente un disgusto para el mundo. En este mundo encontrarás odio. En América pensamos que tenemos libertad religiosa, pero no, no la tenemos. Tenemos tolerancia religiosa, y cada vez es menos y menos y menos. Sabes, en Rusia nos están pidiendo que vayamos a las escuelas públicas y enseñemos acerca de Jesús. Pero eso no se puede hacer en la mayoría de las escuelas en América. Se dice que somos una nación cristiana. ¿A quién queremos engañar? Y cuanto más justos andemos y vivimos y más santos llegamos a ser, más se intensificará el odio. Esto no se mejorará antes de que Jesús venga, se va a poner peor, y peor, y peor, y peor. Pero, en medio de todo esto se podrá ver a aquellos que son santos, pues saldrán a relucir, ellos no cederán, ni irán en busca de otros dioses, y tal como dice el Salmo 16:4. Ellos permanecerán separados para Él sin importar lo que cueste.

Quiero mostrarles cómo un día el odio va a ser revelado, algo que no puedo empezar a comprender en mi mente; Incluso en la Escritura se encuentra enmascarado y la única razón por la que mantiene sin ser revelado es porque el Espíritu Santo todavía vive en este mundo. Pero cuando sea quitado, entonces esté odio será revelado. Ahora mismo el mundo no cree todo esto.

Busquemos Apocalipsis 16. Esto es parte de los juicios de las copas. Observen los versículos 4-6. “El tercer ángel derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, el que eres, y el que eras, oh Santo, porque has juzgado estas cosas; pues ellos derramaron sangre de santos y profetas y tú les has dado a beber sangre; lo merecen”. No sólo será revelado un día, sino que a la vez Dios lo va derrotar y acabará con él. Al odio se le permite permanecer en este mundo por muchas razones y la mayoría de ellas no las entiendo porque no soy Dios. Pero creo que parte de la razón porque permite que permanezca es para mantenernos dependiendo de Él y para ayudarnos a entender que hemos de hacer las decisiones correctas para servirle. En algunos países es peor que en otros, en nuestro país todavía es algo aceptado.

Si observas en Apocalipsis 17: 6 verás a Babilonia, el sistema malvado económico, político, pero también religioso que un día van a dominar, y atraparan a las personas en sus garras. Apocalipsis 17:6 dice: “Y vi a la mujer embriagada con la sangre de los santos y con la sangre de los testigos de Jesús”. Es el sistema que odia a los creyentes y los santos y los tortura hasta darles muerte.

Apocalipsis 18:24 nos habla nuevamente de este sistema y lo que va a ser revelado un día. “Y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos y de todos los que habían sido muertos en la tierra”. ¿Te das cuenta de que Babilonia era una ciudad, pero también era un sistema? Era un sistema maligno—era político, económico y religioso, y así mismo un día mostrarán gran odio para con los santos de Dios.

Piensa en el sistema político del mundo. ¿Crees que ama a Dios? ¿Crees que ama a Sus santos? Observa el sistema económico del mundo. ¿Has sido absorbido por él? Entonces has sido consumido por algo que odia literalmente las cosas de Dios. Y el sistema religioso hace lo mismo. Pero, Dios va a revelarlo y loa destruirá y loa aniquilará en los últimos días. Gracias a Dios por eso. Pero si pudiéramos ver el mal que hay en este mundo hoy en día, horrorizaría a cada uno de nosotros. La oscuridad odia la luz de Dios. Así que cuando me convierto en deleite de Dios, me convierto automáticamente en el disgusto del mundo.

En Lucas 6, en el segundo grupo de las Bienaventuranzas, Jesús dijo a Sus discípulos: “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!”. Creemos que tener un buen testimonio en este mundo es gustarle a todos, pero es exactamente lo opuesto. Cuando todo el mundo piensa bien de nosotros, no tenemos una base. Pero cuando empezamos a vivir vidas santas, es cuando comienza la persecución.

Entonces, ¿Qué es un santo? Un santo es el deleite de Dios, un creyente que vive en santidad, y se ha convertido en el disgusto del mundo. El mundo no puede tolerar a personas que aman las cosas de Dios. Y Jesús equilibró eso en Mateo 5. Él dijo, “Bendito sois cuando los hombres os persiguen y hacen toda clase de mal contra vosotros.” ¿Sabes lo que significa la palabra “bendito”? Significa estar absolutamente, totalmente y completamente satisfecho interiormente porque el Señor vive allí. Así que hay un buen final en todo esto. Cuando seas perseguido, da gracias al Señor. Evidentemente estas siendo un deleite para Dios y siendo repudiado por la gente que no son deleite para Él, pero tú estarás siendo un deleite para Dios. Un santo posicionado en Cristo es purificado, rescatado. Pero un santo por experiencia es por elección cuando decide vivir por la Palabra. Eso deleita al Padre.